EL BRASILEÑO FUE COLOCADO COMO GENERADOR DE FUTBOL

Carreño apuesta ahora por Coutinho

Tal como hizo el presidente de Nacional con respecto a la continuidad del técnico del equipo, ayer fue el propio Daniel Carreño quien eligió apostar a la pausa, «ponerla contra el piso», como se dice en la jerga futbolera, o simplemente «bajar un cambio», para repetir el modismo que establecieron las nuevas generaciones.

La misma política que Alarcón tuvo en las últimas horas ante la opinión pública, apostando a capear la tormenta que se cernía sobre el entrenador, parece aplicarla Carreño al equipo para intentar bajarle revoluciones a una escuadra que no encuentra un funcionamiento colectivo medianamente aceptable.

El técnico parece decidido a apostar a la pausa, a intentar un fútbol más pausado, metiendo mano en el motor de la oncena para buscar una mayor generación de fútbol; al menos, eso fue lo que dejó entrever en el entrenamiento de la víspera, cuando metió el bisturí en la mitad de la cancha y cambió por completo la fisonomía de ese sector. El lunes, en el primer trabajo táctico de la semana, incluyó al juvenil Darío Ferreira nuevamente en el lugar de «O Jota» Morales, pero ayer, cuando se esperaba la elección entre Martín Ligüera o Lodeiro, el técnico sorprendió a todos.

 

Por adentro

Todos esperaban alguna modificación táctica que priorizara la llegada por las bandas, de forma que Nacional abriera la cancha, tuviera desborde y no se repitiera así en el centro anunciado para la cabeza del «Chengue». Sin la posibilidad de Caballero por la derecha, Carreño podía elegir entre Acosta o Romero por derecha, pero por izquierda no cuenta con un jugador que cumpla la función de carrilero, por lo que sólo podía probar con el argentino Pereyra o el brasileño Coutinho por ese sector.

Cuando el cuerpo técnico confirmó la oncena de los titulares con la inclusión del norteño, todos pensaron que aparecería volcado por el sector zurdo, pero enorme fue la sorpresa cuando Coutinho se paró como «doble cinco» al costado del «Pato» Sosa, apareciendo como encargado de generar el fútbol del equipo. Delante de Alexis Viera se pararon Gerardo Acosta, Mauricio Victorino, Deivis Barone y Agustín Viana; Sosa, Coutinho y Lodeiro; Diego Perrone, «El Chengue y Bruno Fornaroli, para realizar treinta minutos de fútbol.

El propio brasileño, luego del entrenamiento, comentó a LA REPUBLICA que «es una función que siempre cumplí, pero cuando empecé acá me dijeron que pensaban en que jugara por afuera. Este es mi verdadero puesto, jugando de doble cinco… No voy a estar siempre cerca del arco, pero tengo que organizar más todo el equipo, tocar, tenemos que esperar que el equipo llegue cerca del arco con una buena calidad, no estar todo el tiempo haciendo centros.

Eso de tirar centro y centro no me gusta; Nacional tiene que hacer eso y entrar en situación de desespero tirando centros en los cinco miuntos finales, pero el otro día teníamos un jugador más y no nos quedábamos nosotros con la pelota nunca.

Todo lo que Juventud quería lo hicimos nosotros, pero Uruguay es así, jugamos muy fuerte, puro centro… Yo intento cadenciar un poco más y tocar.

Es a lo que estoy acostumbrado: la hinchada quiere que juguemos siempre «para delante», pero el futbol no es así… Hay que tener paciencia …tenemos que intentar patear más al arco, es la característica que tengo, pero vamos a ver, recién es un entrenamiento solo que hicimos de este modo.» Si la repite a partir de esta tarde, la intención de Carreño es clara. De todos modos, parece un riesgo extremo: el técnico tricolor apuesta al fútbol, pero justo con un futbolista que se retiró silbado por los hinchas el pasado fin de semana. Es a todo o nada. *

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