Por dos años Nacional no puede entrar
A pesar de que en poco menos de un mes el Club Nacional de Fútbol pasará a ser el nuevo propietario de la casa de Soriano 922, pasará un largo período de tiempo hasta que los tricolores puedan ingresar en ella, debido a que actualmente se encuentra ocupada y con contrato de arrendamiento vigente.
En el mismo padrón, funcionan tres comercios diferentes, una despensa, una pensión y el depósito de una librería, todos arrendatarios de la señora cuyo nombre no pudo ser conocido hasta ahora, que cobra los alquileres a través de una inmobiliaria de la Ciudad Vieja, ubicada en la calle Buenos Aires.
El local que pertenece al número 920 funciona como depósito de una librería, y fue acondicionado a esos efectos por su propietario hace menos de un año, por lo que se estima le resta un buen tiempo de contrato todavía, al igual que la despensa Ochoa que funciona en el 924, atendida por la señora Matilde.
Pero lo que más complicará seguramente a los tricolores para poder tomar posesión del inmueble, es la situación de la pensión que funciona precisamente en el 922, en los altos de la construcción, propiedad del señor Francisco Ochoa, el esposo de Matilde, que con un pronunciado acento español dijo no estar en conocimiento de la venta del edificio.
Sin embargo, su esposa, manifestó a LA REPUBLICA estar en conocimiento de la compra de su negocio por parte de Nacional, a la vez que manifestó: «Mi esposo tiene la pensión allí hace diecisiete años, y todavía tiene contrato por un buen tiempo más, hasta fines del año que viene, no, hasta fines del otro recién, así que de acá no nos van a sacar así nomás.»
Por lo tanto, de acuerdo a estas versiones, hasta fines de 2002 los tricolores no podrán ocupar la «Casa de los Caprario», a pesar de haber desembolsado más de cien mil dólares. Se supone que los directivos del centenario club están en conocimiento de esta situación, y que aún así, decidieron efectuar la compra del bien.
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