PRESIDENTES DE NACIONAL, RICARDO ALARCON, Y DANUBIO, ARTURO DEL CAMPO

Si un dirigente de fútbol hace dinero "es corrupto y deshonesto"

En «El Observatorio» de Primera Voz ,que conduce Sonia Breccia los presidentes de Nacional, Ricardo Alarcón y de Danubio, Arturo Del Campo analizaron la realidad del fútbol, la influencia de los futbolistas en la sociedad, la relación entre los contratistas y los clubes. Ambos coincidieron en que: «Los dirigentes somos depositarios de las culpas», aunque, «es la parte más noble» de fútbol por actuar de forma honoraria.

Ante la pregunta de Breccia en cuanto a si los dirigentes trabajan por pasión, por ser hinchas, ambos coincidieron en señalar: «Los dirigentes del fútbol integramos un gran cuerpo del voluntariado, porque somos honorarios de esta profesión y trabajamos por la pasión», aunque Alarcón sostiene que en el mundo «ha habido una transformación fuerte y en los grandes países, el fútbol tiene una fuerza económica absolutamente desconocida para los uruguayos. Los clubes de fútbol son en su mayoría sociedades anónimas y están absolutamente profesionalizada su actividad».

Del Campo sostiene por su parte que Uruguay es un caso un tanto atípico en cuanto al fútbol, porque «debe haber pocos países del mundo que le dediquen tanto espacio en los medios de prensa al fútbol. Para nosotros, que Argentina sub 20 sea campeón del mundo amerita primera plana en los diarios y en cambio en la propia Argentina figura como una noticia del fondo del diario».

Ambos dirigentes señalaron mas adelante que hoy el fútbol «da un status que antes no existía en los jugadores. Antes estaba relegado «a un rol deportivo y no tanto social» pero a partir quizás de Maradona cambió: » Maradona es un fenómeno, podemos juzgar si está bien o mal, pero el tema de Maradona es enfermizo», porque todos somos conscientes que hay gente para admirar en el mundo por otro tipo de valores, pero Maradona en definitiva «tomó un protagonismo peligroso, porque hasta la vida de esas personas es admirada por otras pero no tiene un complemento en otro tipo de cosas y son ejemplos que pueden resultar en algunos casos dañinos, ya que actúan como símbolos y como personas a las cuales hay que imitar».

Luego ambos dirigentes dejaron su impresión acerca del tan manido tema de los empresarios contratistas de fútbol señalando que «en nuestro país normalmente los contratistas ganan mucho más que el club, algo que es un contrasentido».

Del Campo asegura que hay un 95% de jugadores que están en el país que «apenas del da para vivir» pero en cambio «los que pueden hacer las transferencias al exterior tienen casas suntuosas y mucho dinero».

En nuestro país empezó siendo el empresario un intermediario, entonces decía «compro a A y le vendo a B» ganando una comisión del 10%, con el tiempo, se pasó a otra modalidad: «le compro a A los jugadores chicos», cuando tienen 17 años, también hay especulación y riesgo, pero a los dos, tres años cuando lo vendo tengo una ganancia grande, sin embargo es riesgoso. En el presente, estamos en la peor de las hipótesis, yo «le compro a A cuando ya lo tengo vendido a B», o sea es una intermediación y nada más que eso. en la venta de A a B, el empresario muchas veces se lleva el 80% de la ganancia. Ese dinero que le falta a los clubes se le está retaceando al país, a los jugadores que juegan acá y ganan 15 mil pesos.

Cuando uno pelea y se enfrenta a los empresarios para que esto no sea desigual, lo que busca es poder mejorar los sueldos a los 2 mil jugadores de fútbol, pagarles mejor a los funcionarios, y a todos los que involucran al fútbol que son miles de personas» señalan.

Pero los dirigentes sostienen algo mas grave aún, porque «acá (en Uruguay) hay familias que predeterminan con cual contratista se debe «casar» su niño que de pronto tiene 8 años, esto es así. En el presente, el nivel de compra de jugadores arranca en el baby fútbol. Entonces, ese núcleo familiar empieza a fantasear sobre un futuro mejor en base a su hijo, y llega un momento en que no sólo es la mamá y el papá sino los tíos, abuelos, primos, hasta quiero decir un poco en serio y un poco en broma, hasta el barrio entero está pensando que el futuro está en los pies de esta criatura».

De todos modos hacen la salvedad que en nuestro fútbol «hay buenos y malos empresarios y empresarios muy difíciles para negociar, con demasiado poder». Asimismo aseguran que el dirigente en el fútbol «no puede tener lucro, no puede hacer dinero» y si lo hace «es un dirigente corrupto y deshonesto».

Por otra parte los presidentes de los dos clubes que más títulos ganaron en estos ultimos años a nivel local critican el hecho que estos centros de poder como los grupos empresariales que representan a jugadores no exista voluntad «para que estos chicos -jugadores transiten por la vida más allá de dominar y ser hábiles con las piernas. No hay voluntad para que estos jóvenes empiecen a utilizar otras habilidades del cuerpo humano que son muy importantes como las habilidades intelectuales, el cerebro».

Recordaron que solo llega a tener éxito un 0,6% del total de los jugadores por lo que cuando abandonan el deporte tampoco han podido desarrollar otras habilidades. Y ese es un grave problema con que se encuentran cuando los dirigentes asumen la presidencia de una institución. *

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