Capitán de capitanes
Fue el más grande capitán de la historia.
Lo dijo Napoleón Bonaparte de Alejandro Magno.
Fue el más grande capitán de la historia.
Lo expresó de él Diego Lucero (o Luis Sciutto) amigo del barrio, futbolista y compañero en Bella Vista, devenido luego en formidable periodista. «El Terrible» así le decían a José Nasazzi por sus ojos saltones y muy claros, que parecían incendiarse cuando se enfurecía. Como el «Gato» José Morgade, entrañable murguero fundador de la Reina de la Teja.
Cuentan que cuando se ponía malo dentro de una cancha, podía ser insoportable para los rivales, que no para los compañeros, a quienes arropaba bajo su responsabilidad y a través de su fuerte carácter protector.
José Nasazzi.
Fue el más grande capitán de la historia.
Además de ser campeón del mundo y doble campeón olímpico, obtuvo tres veces la Copa América, al mando de una inolvidable «generación olímpica», así llamada en la década del veinte, por el lustre adquirido a través de sus increíbles hazañas, que llevaron a un pequeño país como Uruguay a ser la potencia máxima del fútbol mundial. Nada más ni nada menos. El Mariscal de tantas victorias celestes, que supo ser marmolero, forjó en la dura tarea de desbrozar ese elemento con el pesado marrón. La dosis necesaria de fuerza física y espiritual llamada mística, con que sumaron adjetivos algunos triunfos milagrosos de nuestros jugadores. Luego de una vida en Bella Vista, el profesionalismo le llevó a jugar por Nacional para seguir sumando títulos, pero ninguno tan dulce como el último logrado con «su» combinado. Aquel vestido de rojo, donde los viejos campeones dieron los «hurras» en Santa Beatriz, vestidos de rojo por el conflicto platense y metiéndole 3 goles a los argentinos en la final, para ganar el clásico y traer desde Lima una vez más, la Copa América para Uruguay.
Sin duda alguna. Fue el más grande capitán de la historia.
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