EL UNICO CORREDOR EN LA HISTORIA QUE FUE BICAMPEON SUDAMERICANO

Limberg Moreira, un hombre de dos ruedas

Fue campeón sudamericano en dos oportunidades, practica boxeo y corre en moto de agua. Es padre de familia y un empresario de primera línea.

Todo en la vida tiene un principio: «Yamaha y Limberg Moreira nacieron con la parte de las motos, que es lo que más me gusta. Yamaha comprende la parte de motos, motores fuera de borda, motores industriales, bombas de agua, generadores, motos de agua y todos los repuestos».

Limberg continúa manteniendo su récord como deportista de cuando corría en las altas competencias motociclísticas: «Soy el único del siglo pasado bicampeón sudamericano y (queda feo que lo diga) el que gané más carreras internacionales, en Brasil, en Chile, en Perú y Paraguay. En Argentina tengo un récord de pista, donde bajé el circuito en 12 segundos y nadie aún lo pudo superar. Fue en una competencia llamada 9 de Julio, donde realicé un promedio de 168 km/h, andaba más rápido que los TC (Fórmula 1 Argentina)».

Aparte de todas su ocupaciones, vive el deporte de una manera muy particular: «No sólo observo, compito en motos de agua y también gano».

En cuanto a su dedicación y pasión por la velocidad y este tipo de deportes, el veterano corredor acotó:

«Querer es poder. Y si tú queres hacer algo, tenés que hacerlo, las motos y el deporte en general me gustan con pasión».

En cuanto al comercio y armado de Yamaha, declaró: «Para armar la maquinaria Yamaha, traemos todo de Japón y vendemos en el mercado nacional, ya que en otros no podemos comercializar porque los japoneses lo hacen a través de sus diferentes distribuidores».

Comercio y deporte

Los deportistas/comerciantes con trayectoria ¿son referentes para los atletas que necesitan adquirir su máquina?

Sí, además, como les digo a mis amigos, Yamaha es un producto para venderle a un amigo con el cual no te querés pelear, porque es una cosa buena. Como ejemplo, pueden llegar a recorrer 100 mil kilómetros sin necesidad de cambiarle nada.

En cuanto al fututo de Limberg como deportista, afirmó: «Estoy haciendo algo de boxeo, no tiene nada que ver con las motos, pero es deporte también. Quizás haga una exhibición (no pelea) antes de fin de año. Compito firme con las motos de agua».

–Ya que no es su fuerte, ¿puede ser que el boxeo lo tome cómo un desestresante?

–Justamente (risas), le pego a la bolsa y hago guante con alguno de los muchachos en el Palermo, que es donde voy a entrenarme.

Sin duda el hecho de como surgió la oportunidad de vincularse con la gente de Yamaha es una incógnita: «La primera vez que logré el título de bicampeón sudamericano en el año 68, conquisté los campeonatos en las dos categorías. La máxima, la de peso pesado, y la más chica. De ahí que Yamaha quería que yo corriera las motos de ellos, y por mi lado quise comenzar a importar motos. Quería correr en las máquinas que a su vez quería importar. La primera vez traje 12 motos y ahora debe de haber más de 40.000 Yamahas circulando por las calles. Salí campeón en el 68, en el 69 viajé a Japón, porque el japonés vino a ver mi moto y me trajo el pasaje. Fui con muchas expectativas a Japón, como quien va a la Luna».

Limberg ve circular sus miles de motos y siente la emoción del primer día que recibió la primera máquina: «Es un orgullo, lo vivo como el primer día. Yamaha, que es lo que soy yo, y es lo que me ha ayudado en la vida. Recibimos un casco con mi nombre impreso y realmente me llenó de regocijo. Orgullosos, estamos cumpliendo 30 años con Yamaha en Uruguay».

Mitos deportivos

Siempre se dice que todo el que corre en auto o moto no le tiene miedo a la muerte: «No, eso es mentira, porque todos queremos vivir mil años. Lo que me gustaba era arriesgar, como arriesgo actualmente, como lo hice el otro día compitiendo en moto de agua».

En cuanto a la experiencia de correr en moto de agua afirmó: «Competimos 33 motos de agua, en la zona del Buceo. El mar estaba picado y hacía 8 o 10 meses que no me subía a la moto de agua pero igual me fue bien. Llevé una moto nueva y a la primera vuelta estaba sexto y en la cuarta cuando llegaba a pasar al puntero, justo me agarró una ola y me tiró. Me arrimaron hasta la moto que me quedó lejos y continué. Finalmente en la clasificación llegué cuarto entre 32 competidores.

El nivel de los chicos nuevos es bueno y lo mejor es que la juventud se decida a competir en estos deportes».

Finalmente Limberg afirmó que es importante ser buen corredor y tener buena máquina para tener resultados: «Primero tiene que ser buen corredor, y después tener una buena máquina. Limberg y Yamaha eran una unión perfecta, buen competidor y buena máquina»

Así, abrazado a sus recuerdos y disfrutando de su momento deportivo en motos de agua, Limberg cada día se siente más deportista.

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