Los atletas más corpulentos en estos Juegos se quejan de la fragilidad de las camas de la Villa Panamericana, pues apenas ponen toda sus pesada humanidad en ellas se quiebran como delgadas láminas de cristal.
Más de uno de los gigantes del básquetbol, el voleibol y el balonmano, o los “gordos” de pesas, deportes de combate y atletismo han tenido que lanzar sus colchones sobre el piso para poder descansar. Uno de los que aterrizó en el suelo por las “camas de cristal carioca” fue el judoca brasileño Joao Gabriel Schlitter. “No suelo romper las camas de los hoteles u otros lugares donde he estado, pero estas son muy frágiles”, dijo el gigantón de 108 kilos de peso. *
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