EN UN MINUTO LIQUIDARON EL PARTIDO

La "banda de los zurdos" hizo estragos

Por JULIO CIFUENTES

Pobres muchachos. Hasta altas horas de la noche del sábado, los encargados de cuidar el campo de juego del Estadio Centenario trabajaron intensamente para intentar dejar el césped en condiciones de jugar nuevamente al fútbol.

El motivo de la ardua tarea que debieron desempeñar los funcionarios de Cafo, fue que después del partido que jugaron por la tarde Nacional y Paysandú Bella Vista, los sectores laterales de la cancha, junto a las líneas de banda, quedaron prácticamente destrozadas.

Por allí transitaron durante la mayor parte del encuentro los futbolistas y el balón, pero fundamentalmente anduvo por ese sector una especie de aplanadora azul, pequeña, compacta, pero con una potencia tremenda, que «gastaba» la cancha en cada pasada.

Tanto se ha hablado en los últimos tiempos del juego por los laterales, de que el fútbol uruguayo siempre cimentó sus triunfos en el juego de sus punteros, por el costado de la cancha, de «abrir» el fútbol y no caer en los cada vez más reducidos y pequeños espacios que provocan el pressing, la marca en zona y la superpoblación de volantes, que parece que surtió efecto.

Ayer el técnico tricolor no tenía a sus órdenes a tres hombres que han interpretado las indicaciones del técnico en ese sentido, de hacer transitar el balón más por las puntas que por el medio: Coelho, Del Campo y Regueiro. El lateral, junto al volante artiguense, formaron el «ala» ofensiva junto a Gabriel Alvez que destruía defensas por derecha en el Apertura, y Mario Regueiro era el encargado durante el Clausura de descalabrar sistemas defensivos con su velocidad.

Para suplir estas ausencias y varias más, el entrenador de Nacional decidió apelar a «la banda de los zurdos», y ubicar por ese lugar de la cancha a Federico Bergara (hoy volviendo a la titularidad después de una lesión), al brasileño Adalto y al capitán Ruben Sosa, formando una fuerza incontenible para la defensa de los sanduceros, desbordada permanentemente por alguno de los tres. Charles Silvera, pobre, debió enviar un S.O.S. urgente a sus compañeros de equipo para que acudieran a ayudarlo a intentar frenar el aluvión tricolor por ese sector de la cancha.

Cuando de alguna manera lograron hacerlo, cerca de los veinticinco minutos, Ruben se volcó a la derecha, sin marca ensayó una pared con Camejo, la devolvió el cinco al pie, y al mejor estilo «Sosita» la clavó en el segundo palo, el derecho de Iglesias.

Tan sólo sesenta segundos después, cuando los papales desesperaban por tapar los costados de la cancha, vino el golpe mortal por el centro de la cancha, «Manteca» jugó para Islas, y el argentino se sumó a «la banda», marcando (también con pierna zurda) el segundo de los tricolores.

Ya con dos tantos de ventaja en el marcador, Adalto seguía yendo y viniendo, sin que nadie lo parara, sin que nadie pudiera con él, salvo que lo detuviera con algún golpe. Se fueron al descanso y volvieron con el pedido expreso de los muchachos de Cafo, de que cuidaran un poquito más el campo, le pidieron a Adalto que no estropeara también el sector que está contra la América, entonces el norteño siguió el consejo y bajó las revoluciones, consciente del daño que estaba causando pero también del que podía sufrir por los castigos de la defensa sanducera, que golpeaba fuerte ante la pasividad del árbitro del partido.

Sólo con el talento de Merentiel y las ganas de Kanapkis, no le alcanzó a la visita para preocupar a Nacional en ningún momento, y ahora los tricolores esperan lo que pueda pasar con sus perseguidores en el complemento de la fecha y el fin de semana próximo, cuando tengan fecha libre. En tres semanas, estarán viajando para enfrentar al difícil Tacuarembó, ya con los jugadores seleccionados, y seguramente con Regueiro pidiendo lugar, para integrarse él también a la temible «banda de los zurdos».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje