
Finalmente Uruguay quedó relegado al cuarto lugar en la Copa América al perder en forma categórica con México por 3 a 1.
El final mismo fue el comienzo, derrotas con tres goles recibidos y la preocupación del verdadero rendimiento del equipo con vistas a las próximas eliminatorias.
El primer tiempo fue de ida y vuelta donde las selecciones de Uruguay y México se alternaron en el control del juego.
El comienzo fue todo celeste, presionando en la mitad del terreno y con un buen juego colectivo, dominó a los mexicanos y estuvo a punto en los primeros 15 minutos de batir la valla azteca.
Ese dominio territorial se vio interrumpido parcialmente con algún contragolpe liderado por Blanco y Neri Castillo, por momentos una pesadilla para la defensa celeste.
Pese al dominio celeste hubo una clara falta de Diego Lugano que no fue apreciado por el árbitro ecuatoriano en una situación de penal no sancionado. Pocos minutos más tarde llegó la apertura del marcador, una triangulación por izquierda terminó con un centro al segundo palo de Maximiliano Pereira que fue conectado por el “Loco” Abreu con un notable cabezazo para marcar la apertura del score.
Un premio para el minuano que es un verdadero líder en la Selección, por juego, adhesión y amor a la casaca celeste.
A partir del gol de Uruguay comenzó el tan comentado proceso de “marcha atrás”, característico de todas las selecciones nacionales que se retrasan a defender su “golcito”.
Por eso México fue ganando metros en la cancha y sobre el final del primer tiempo en un error garrafal del defensa Diego Lugano cometiendo un infantil penal, provocó su expulsión y el empate de Cuauthemoc Blanco.
El complemento fue previsible, porque México, con mejor desarrollo futbolístico, superó claramente a nuestro representativo. Abriendo los laterales, profundizando con Neri Castillo y Omar Bravo y haciendo pesar el hombre de más, fue muy superior a Uruguay. Por eso no extrañó que primero fuera Omar Bravo y luego Juan Guardado quienes anotaron dos goles para la victoria mexicana por 3 a 1.
Sobre el final, Uruguay intentó con muchas ganas llegar sobre el arco de México, la variante de Vicente Sánchez le dio una inyección anímica y futbolística y en los minutos finales estuvo cerca de llegar al descuento pero el arquero mexicano evitó la conquista en los pies del “Cebolla” Rodríguez.
En síntesis, se fue otra Copa América y una nueva decepción para los uruguayos que en cada torneo, mayor o juvenil, vemos como nuestro fútbol está cada vez más lejos del nivel que tuviera otrora.
OTRAS NOTICIAS EN LARED21