La Villa Panamericana que aloja a los miles de deportistas de 42 países que compiten en las justas tiene visual atractiva, muchas comodidades, tiendas, pero está alejada del bullicio y los jóvenes deportistas, que no sólo piensan en medallas, no están absolutamente satisfechos. Tal vez sea por eso que los atletas tomaron como “bases” de encuentro la discoteca y las piscinas de la Villa, en donde el “galanteo” está a la orden del día y esto a su vez generó un hecho inesperado: el stock de preservativos se acabó en varias tiendas a los pocos días de convivencia panamericana. Una funcionaria de una de las tantas tiendas dijo a la prensa local que la venta de preservativos y gel lubricante va en aumento. “La villa está aburrida, aquí sólo hay tiendas y tiendas. Sólo el galanteo nos salva”, señaló la esgrimista mexicana Andrea Aguirre. Ya en la discoteca se han formado “parejas internacionales”: mexicanos que hechan ojo a brasileñas, cubanos y canadienses y la Villa “está que arde”.
Trotamundos
El periodista brasileño Rodrigo Ferreira, de 23 años, no sólo es apasionado por su carrera, sino también por la práctica del deporte, y quiso demostrarlo con hechos: una caminata de cien días iniciada en abril desde la lejana capital Brasilia (centro) hasta Río de Janeiro (sudeste) para declarar su amor por los Juegos Panamericanos-2007.
Bajo condiciones climáticas muchas veces contrarias Ferreira se armó de paciencia para llegar a la Ciudad Maravillosa recorriendo unos 3.500 km y además eligió un camino más largo, pasando por estados del Sur brasileño como Santa Catarina y Rio Grande do Sul. “Uno de mis objetivos era divulgar la importancia de la práctica deportiva”, dijo el joven, que además de ganar abundantes ampollas, mantiene un blog en internet y piensa lanzar un libro con sus aventuras por la ruta. *
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