Operativo de guerra para garantizar la paz
Los Juegos Panamericanos que se abrirán mañana en Rio de Janeiro estarán marcados por un operativo de «guerra» para garantizar la paz en una ciudad atemorizada por la violencia criminal. El secretario nacional de Seguridad Pública, Luiz Fernando Correa, aseguró que Rio de Janeiro está «en alerta máxima».
Las autoridades anunciaron el despliegue de más de 18.000 efectivos para garantizar el desarrollo de los Juegos, a los que asistirán más de 5.000 atletas de 42 países americanos.
Solamente la Policía Militar (PM) moviliza 8.763 agentes en calles y áreas externas de los escenarios para garantizar la seguridad.
El operativo está apuntalado además por 6.000 miembros de la Fuerza Nacional de Seguridad (FSN), un cuerpo federal que ya en enero tenía una avanzada de casi 600 uniformados que llegaron a Rio para apoyar a la policía frente a la creciente espiral de violencia criminal.
Los efectivos estarán vigilando el despliegue de atletas, dirigentes, y siguiendo sus trayectos hasta los escenarios. Tendrán también la tarea de controlar el interior y exterior de los mismos.
La violencia en el estado de Rio de Janeiro recrudeció en 2007, con aumento de indicadores y sonados casos como el asesinato de un niño de 6 años al ser arrastrado siete kilómetros por un automóvil robado a su madre, varios muertos por balas perdidas, sangrientos crímenes y asonadas de narcotraficantes.
Una parte del contingente del FSN podría quedarse en Rio tras los Juegos para seguir auxiliando a la policía.
Mayor atención
Para algunas delegaciones la seguridad será mucho más férrea, como es el caso de Estados Unidos, debido a motivos políticos internacionales. Así la agencia federal FBI realizó un registro fotográfico aéreo de Rio para verificar las condiciones y trazar un plan de vigilancia de sus atletas y dirigentes.
Los estadounidenses tienen vigilancia reforzada por parte de las autoridades locales, pero también contarán con apoyo de decenas de agentes de sus servicios de inteligencia y antidrogas, en prevención de atentados o crímenes comunes.
También Canadá adelantó que tendrá equipo propio de seguridad contratado por su comité olímpico.
Se elaboró una «lista de cautela» con posibles terroristas con datos provistos por 40 países.
Los principales puntos turísticos también estarán bajo vigilancia, como el famoso monte Pan de Azúcar, la estatua del Cristo Redentor o las playas de Ipanema y Copacabana.
El cielo tampoco quedará descuidado. El pasado 29 de junio comenzó la Operación Aérea de Seguridad de Rio-2007, que tendrá su base en el aeropuerto de Jacarépaguá (oeste de Rio) y en principio abarcaba a 24 aeronaves, 16 de las cuales eran helicópteros multimisión y ocho de patrullaje. Antes de la apertura de los Juegos se sumarán más vehículos al operativo aéreo, con 144 efectivos que se ocuparán de tareas que van desde vigilancia de vías de tránsito, escolta de delegaciones y autoridades a operaciones de urgencia.
El gobierno federal invirtió casi 25 millones de dólares para comprar aeronaves para esta ocasión dentro de los 562 millones de reales (más de 290 millones de dólares) que se aplicaban en el esquema de seguridad de las justas.
Como forma de dar un anticipo a lo que se avecina y el nivel de seguridad que se pretende alcanzar para los Juegos, el gobierno de Rio lanzó el 27 de junio un operativo en el conjunto de favelas Complexo do Alemao.
Unos 1.350 efectivos invadieron el lugar apoyados con blindados y helicópteros para atacar al narcotráfico, lo cual dejó un saldo de 19 muertos, la mayoría delincuentes según las autoridades, y un nutrido arsenal confiscado.
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