Los grandes ausentes
Sin dudas que la Copa América de Selecciones, a casi un siglo de su comienzo, contiene una profusa nómina de anécdotas, curiosidades, datos e inéditos hechos que al cabo del tiempo transcurrido proyectan su dimensión y pasan a integrar el imaginario colectivo.
Sin embargo, acaso como prolongación de lo ya enunciado en entregas anteriores, vale poner énfasis en la extensa lista de fabulosos futbolistas que, por diversos motivos, no lograron coronarse campeones en tanto otros ni siquiera llegaron a jugarla defendiendo a la selección de su país. Así vemos que Pelé y Maradona jugaron por el torneo continental pero jamás pudieron dar la vuelta olímpica.
Y hablando de «O Rei», uno de los futbolistas que supo marcarlo y minimizar su talento, más de una vez, fue Roberto Matosas, un tiempista excepcional, poseedor de recursos técnicos extraordinarios, polifuncional, capaz de actuar como zaguero, lateral o volante, sin perder trascendencia e influencia en el trámite de un partido. El mercedario defensor de Peñarol y River argentino, que culminara su carrera en México, fue figura en la década del sesenta y lució en el cuadro celeste que disputó las Eliminatorias para el Mundial del 70, obteniendo luego el cuarto puesto en el certamen ganado por Brasil.
Pero nunca disputó la Copa América de Selecciones. En cambio, uno de sus hijos no sólo la jugó, sino que la ganó en la mismísima ciudad de Buenos Aires, dejando por el camino en la fase semifinal a la Selección Argentina con Maradona incluido.
Sucedió en 1987 y Gustavo Matosas, que de él se trata, integró el equipo dirigido por Roberto Fleitas que el jueves 9 de julio, con el Monumental abarrotado de público, derrotó a los locales con un gol de Antonio Alzamendi. La final se llevó a cabo el domingo 12 de julio en el mismo escenario y Uruguay derrotó a Chile 1 a 0 con gol de Pablo Bengoechea para adjudicarse una vez más el torneo. Esa noche festejaron los Matosas. El padre que nunca la jugó a pesar de ser un verdadero crack y el hijo convertido en un gran jugador, que además ese año conquistó la Copa Libertadores de América con Peñarol, título que sí obtuvo Roberto con la misma camiseta y por dos veces consecutivas en 1960 y 1961. *
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