El Sudamericano de Ecuador, disputado en diciembre de 1959, tuvo como sede la portuaria ciudad de Guayaquil, coronando una espléndida actuación de Uruguay que se clasificó campeón invicto.
El plantel no contó con jugadores de Peñarol, negados por sus dirigentes que los entendió necesarios para una gira pactada con anterioridad, siendo el director técnico Juan Carlos “Nino” Corazzo, quien designó 21 futbolistas una semana antes del viaje al Pacífico. Nada de extensas preparaciones y aprontes, desmitificando un tema que siempre ha estado en discusión, sin arribar a conclusiones exactas.
Basta señalar que la famosa naranja mecánica holandesa de Alemania 74 realizó una docena de entrenamientos 15 días antes y disputó un par de partidos amistosos, siendo la sensación de aquella Copa del Mundo.
Lo concreto es que el equipo de Sosa, Troche y Silveira; Méndez, Rubén González y Mesías; Domingo Pérez, Bergara, Sasía, Douksas y Escalada, que tenía a Luis Dogliotti como arquero suplente y donde alternaban entre otros Walter Davoine, Julio Dalmao, Eladio Benítez, el Chato Willy Píriz y Víctor Homero Guaglianone, vistió de fiesta las calurosas noches que reunía multitudes en el estadio Modelo, para aplaudir y disfrutar con los celestes que arrasaron a goleada limpia y lograron el título con anticipación a la disputa de la última fecha.
Le metieron 5 goles a los argentinos, 3 a Brasil, 4 a Ecuador, entre otros, y llegaron al último partido contra Paraguay como campeones, con la delantera más goleadora y sin goles en contra. Este último apunte será motivo de nuestra próxima historia de la Copa. *
OTRAS NOTICIAS EN LARED21