Historias de la Copa
La tarde del 2 de julio de 1916, comenzó el primer torneo Sudamericano y se puso en marcha la leyenda del viejo y querido fútbol uruguayo, ante la presencia de 10.000 personas, en el flamante estadio de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.
Era éste un escenario de lujo para la época, construido con gradas y palcos de madera lustrada, alfarjías y cortinados en el recinto que albergaba a las autoridades e invitados especiales, con dos pisos techados en su tribuna principal, teniendo a espaldas de la misma el infaltable molino que aseguraba el agua para futbolistas y aficionados.
Uruguay enfrentó a Chile con Saporiti, Castellino y Foglino; Pacheco, Delgado y el Japonés Varela; Somma, Romano, Piendibene, Gradin y Brachi. Los celestes se impusieron por 4 goles a 0, convertidos por Piendibene y Gradín en dos ocasiones cada uno. Pero el papelón mayor sucedió horas después de finalizado el cotejo. Periodistas y dirigentes trasandinos acudieron al Comité Organizador del certámen, pretendiendo ganar en la liga los puntos perdidos en la cancha. ¿Motivo de la impugnación? La utilización por parte de nuestra representación de futbolistas africanos sin la debida autorización. La patética denuncia aludía nada más y nada menos que a los fenomenales Juan Delgado e Isabelino Gradin, descendientes de esclavos, sí, como todos los negros de éste país, pero nacidos y criados en los emblemáticos barrios Sur y Palermo, candomberos de ley y orientales hasta la médula. Más allá de la anécdota, una muestra urticante de ignorancia, discriminación e intolerancia, que lamentablemente y a casi un siglo de ocurrido, todavía goza de buena salud en el mundo. *
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