El recuerdo para Poyet y la confianza de un equipo de Primera
Las primeras palabras del presidente de Tabaré, Leonardo Reinaldo, recordaron a una gloria del club. Dentro de la algarabía de los jugadores, cuerpo técnico y parciales, Reinaldo dijo calmadamente: «Esto tiene nombre y apellido y se llama Washington Poyet. Tenía confianza y fe en el equipo por todo el esfuerzo que hicimos durante el año. Es un premio al trabajo».
El técnico del equipo, Federico Camiña, entre abrazos y saludos, se acordó del apoyo que le brindaron desde que llegó al club. «Tenía que devolverle con algo la confianza que los dirigentes me dieron desde el principio. Trabajamos duro, el equipo no se cayó nunca y por eso esto lo tenemos muy merecido». En tanto Diego Olivera, un jugador determinante en la fase previa para dejar por el camino a Cordón con un triple memorable, declaró: «Esto es increíble. El equipo rindió, estuvo fuerte y por eso mi aporte fue en base al trabajo de todos. Nunca sentimos presión fuera de la cancha, y eso fue un factor clave que tuvo el equipo para llegar al éxito».
Otro de los héroes de Tabaré fue sin dudas Wendell Gibson. Un extranjero serio con una gran categoría, que dejó su sello marcado para que Tabaré retorne a la Liga. «Me siento muy feliz porque me sentí muy cómodo con todo y todos. Creo que lo que conseguimos fue porque tuvimos mucho corazón y coraje jugando al basquetbol. Eso es muy importante para lograr los objetivos». *
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