El libro del picaflor

Picaflor, ¿ qué novedades tiene para hoy?

–Los viajes con la selección nacional siguen levantando polvareda. Hay dirigentes que están muy calientes. Se produjeron renuncias (el presidente de la Mesa Juvenil, Washington Sebastián, por ejemplo) y hay clubes que están molestos porque a la hora de hacer las nominaciones los ignoran . «Los viajes los están digitando los integrantes de la Comisión de Selección. Allí hay varios laderos de Eugenio Figueredo que están pagando favores y lealtades al Grupo de los 7″, comentó un delegado que no ha tenido la suerte de viajar.

–Los viajes siempre son materia de polémica en la Asociación ¿no?

–Es un tema que provoca celos, discusiones, polémicas. Ocurre que no hay ningún reglamento que establezca las normas claras en la materia. Creo que el último Ejecutivo que manejó el tema de los viajes con criterio democrático fue el de Carlos Maresca. Figueredo los utilizó como premios y castigos, fue una herramienta para pagar lealtades a su gestión… Un dirigente de un club le comentó al Troquílido una historia que no tiene desperdicio.

–Cuente, cuente.

–En oportunidad de un viaje de la selección nacional, uno de los delegados aprovechó las vacaciones pagas que le dio la AUF y se hizo un bagayito –que escondió en el equipaje oficial de la AUF– para hacer una diferencia económica.

–¿Cómo dijo?

–Como acaba de escucharlo… En oportunidad de un viaje de la selección al exterior del país, un delegado designado por el Consejo Ejecutivo compró cuatro notebook ­ computadoras portátiles– de una prestigiosa marca internacional y burló la Aduana del Aeropuerto Internacional de Carrasco, camuflando su bagayo en los bolsos de la utilería de la selección.

–Perdóneme Troquílido, lo que usted me está diciendo es demasiado grave.

–Lo sabe todo el mundo. Lo que pasa es que todos miran para el costado y/o se hacen los distraídos. La información es posta, posta… El delegado que nominó la AUF para representarla en el exterior se hizo un bagayito de cuatro computadoras portátiles y se ganó unas decenas de dólares. Se ve que cuando el hombre dejó el país ya llevaba el pedido de sus clientes. Como era demasiado riesgoso pasarlas en su equipaje personal, las colocó en los baúles de la selección y días después las fue a recoger al Complejo Uruguay Celeste. Los aduaneros de Carrasco quedaron como el gato de Bartolo: mirando para la fiambrera. Estas cosas se saben, trascienden entre los dirigentes y es lo que motiva críticas cuando se designa a los delegados al exterior. Justo es decirlo, el bagayero que trajo los notebooks de contrabando no ha sido premiado por el Consejo Ejecutivo pero cuando interviene en las Asambleas, parece que lo hiciera la Madre Teresa de Calcuta. Dicta cátedra de ética y señala rumbos políticos.

–Impresentable.

–Totalmente. Justo es decirlo, no es la primera vez que un representante de la AUF bagayea cuando sale al exterior. Cuando regresó la selección nacional del Mundial de 2002, la Aduana de Carrasco hizo un decomiso porque el gerente deportivo de la época, Osvaldo Jiménez, pretendió importar directamente una serie de equipos y útiles de trabajo para el Complejo. La Asociación se hizo cargo del bagayo, pagó los impuestos correspondientes y legalizó el contrabando… En esta historia que narró El Picaflor, el bagayo no superaba los U$S 4.000, pero el delegado hizo una buena diferencia porque el precio de esos notebooks en plaza supera los U$S 6.000. *

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