Una en cien
Si tengo que analizar lo mostrado por Uruguay en la etapa clasificatoria, los tres partidos de la Serie B, debemos coincidir que fue demasiado premio el llegar a las semifinales del certamen. Se le ganó apretado a Ecuador, la diferencia final fue exagerada de acuerdo al trámite, 68-54(14), se perdió ante Brasil 74-45(29) y en el partido de cierre de grupo superamos a Chile 59-54(5), teniendo el mérito de la reacción, llegamos a perder por 14 tantos, aunque con más dudas que certezas. La semifinal fue dolorosa, nunca estuvimos en juego y terminamos cayendo 79-45(34). Estos resultados por sí solos ya reflejan una primera sensación, después esta la otra el análisis del juego que muy pocos vimos en directo y conocemos la realidad misma. Fue un equipo poco inteligente para defender, no leímos bien situaciones de juego, si teníamos problemas para anotar, debíamos ser fuertes en primera línea y siempre llegamos tarde a cubrir los tiros exteriores, regalamos la línea en reiteradas penetraciones y a eso le tenemos que agregar ítems ofensivos que fueron muy malos. Tuvimos un 55% en libres. Una denuncia muy fuerte. Sin grandes fuertes, debíamos intimar con el tiro exterior, fuimos un equipo muy bajo en ese rubro, un pálido 22%, sin un solo tirador en cancha confiable. En el traslado evidenciamos carencias enormes de fundamentos, tuvimos un muy alto promedio de casi 20 pelotas perdidas, muchas sin tirar al lado, de pases laterales o buscando sacar un tiro o intentando una penetración se caminaba. En algunos pasajes del torneo fue duro de digerir lo que se observaba. Los primeros cuatro días de competencia fueron sufridos y reitero que fue exagerado el premio por lo mostrado de avanzar a las semifinales.
El mejor encuentro de Uruguay por asalto del certamen. En la charla técnica, el entrenador celeste les dijo a sus jugadores «Hay una chance en cien para ganarles, y el día es hoy». El equipo fue otro. La transformación fue casi en un 200%. Se defendió duro, se bloqueó notable, en ataque aparecieron triples decisivos para ir llevando el juego, no se perdieron pelotas ante la presión del rival y a pesar que mantuvimos los malos números en libres, se ganaron bolas decisivas por carácter para cerrar un juego inolvidable ante Brasil. El aplomo de Fittipaldo para jugar, Catala jugando un partido sensacional, triples, mil rebotes, Cocochito jugando por arriba del aro y siendo elegante para resolver, Barriola luchando, haciendo goles importantes y Loriente confirmando su buena mano de tres si deja su timidez. No se si fue merecido, quizás fue exagerado, pero esa noche en Guanare será inolvidable y valió la pena el esfuerzo de vivir el Sudamericano. *
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