El libro del picaflor

–Picaflor, ¿qué me dice de la resolución de la CSF de pedirle a la FIFA que postergue la resolución de prohibir partidos internacionales a más de 2.500 metros de altura?

–Una barbaridad que los países del llano, cuyos futbolistas padecen las consecuencias al competir a 3.600 metros en La Paz, hayan aprobado por unanimidad enviar una carta a la FIFA –que los quiere proteger– para que modifique la resolución y autorice la disputa de partidos por encima de los 2.500 metros sobre el nivel del mar…Tampoco está clara la posición del presidente de la AUF, doctor José Luis Corbo, quien prometió en la Asamblea General el pasado jueves que iba a defender los legítimos intereses del fútbol uruguayo. La Asamblea votó en contra de jugar en la altura, basada en los informes técnicos de los médicos de la selección y le dio un cheque en blanco para que acomodara el cuerpo en la reunión. Varios delegados están sorprendidos con el voto de la AUF a favor de Bolivia.

La Mutual reiteró su posición en contra. Ha mantenido la coherencia.

–¡Por supuesto! Los jugadores una vez más han quedado desamparados por el poder político. Usted no tenga la menor duda de que la moción de pedirle a la FIFA que revea la posición, votada por unanimidad, no responde a los intereses deportivos, a la salud de los futbolistas, sino a los bolsillos de los dirigentes. Una ruptura en el Consejo Ejecutivo de la Confederación podría dejar muy mal parado al tesorero Romer Osuna, boliviano, que es el que corta y reparte la torta entre ellos. Si en Asunción las asociaciones hubieran aprobado la resolución de la FIFA lo que implica un veto a jugar en La Paz y Cusco, se les hubiera armado un quilombo de novela a Leoz, Figueredo, De Luca, Grondona. Y ellos están en la CSF por la guita no por el fútbol. Esto es lo que menos les importa. Por eso es incomprensible cómo el doctor Corbo sumó su voto a favor de una moción que perjudica los intereses del fútbol uruguayo, de los deportistas uruguayos y sólo favorece a los popes que se han enriquecido ejerciendo cargos honorarios, como dirigentes de fútbol.

–El economista Eduardo Ache había advertido a la Asamblea lo peligroso que era votar en soledad en el seno de la CSF, en contra de Brasil y Argentina.

–Es muy cierto. Pero ese argumento no tiene fundamento ético ni político. Usted no puede decir que en el fútbol no se puede fijar una posición histórica, coherente de la AUF por miedo a quedar solo. Cuando Estados Unidos de América, la potencia mundial hegemónica, le pidió a los países del tercer mundo su apoyo para la invasión a Irak, el gobierno de un país chiquitito, perdido en el sur del continente, no tuvo miedo de decirle que no y censuró la guerra. El gobierno no midió las consecuencias; dijo no apoyamos la invasión así los Estados Unidos no nos compren más nada… Al poco tiempo, visitó nuestro país el propio presidente George Bush, el mismo al que se le había negado el apoyo a la guerra de Irak. Hubo países que se arrastraron, justificaron la invasión y Estados Unidos no valoró ese apoyo. Su visita fue un reconocimiento también a la independencia y valor de nuestro país. Pues bien, si Uruguay le pudo decir que no a los Estados Unidos, cómo la AUF no le puede decir que no a los poderosos de América, si es en defensa de los derechos del fútbol uruguayo.

–Su razonamiento es medio rebuscado, pero le asiste la lógica.

–Y es por eso que la mayoría de los dirigentes del fútbol uruguayo dicen que El Picaflor es un hijo de puta… Porque no está con el sistema y deja muy mal parados a los dirigentes a los que sólo les importa su bolsillo. En Asunción no votaron por solidaridad con Bolivia, votaron por solidaridad con sus bolsillos. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje