A llorar al cuartito
Enrique Yanuzzi
Los arbitrajes en el fútbol siempre son más notorios cuando a uno lo perjudican, que cuando a uno lo benefician. Esto es tan viejo como el mismo fútbol.
En los últimos días todos levantamos la voz y con razón por el mal arbitraje del senor Pereira, el brasileno más famoso en el Uruguay en los últimos tiempos.
Pero como toda en la vida, llega un momento en el que hay que terminar con el tema. Ya fue. Nadie podrá volver atrás en el tiempo y ver al tal Pereira con el índice marcando el fatídico punto penal cuando bajaron a Mario Regueiro. Eso es imposible. Nadie podrá «congelar» la imagen del gol convertido por el Nico Olivera en Bogotá y al volver al movimiento normal de la misma, observar al discreto Sargento Giménez dar el gol, eso también es imposible.
A partir de todos los análisis realizados con profesionalidad y con números a la vista, quedó demostrado que en este 2000 en unas cuantas oportunidades los equipos uruguayos fueron perjudicados. También es justo decirlo, que en algunas ocasiones los árbitros se equivocaron en favor de los equipos compatriotas, al caso el gol fuera de juego de Pablo Islas frente a Boca o el penal de Darío en Maracaná y así queda demostrado, que muchas veces el fútbol lo que te saca, también te lo devuelve.
Lo que sí resulta gracioso, es ver a los seudoperiodistas hinchas «llorar» todos los días. Dale que te dale. Sin tregua. Es cómico. No tienen argumentos, se rompen las vestiduras y lloran sin parar.
Los uruguayos nunca fuimos de llorar mucho, quizás el llanto se debió a alguna victoria sensacional o la vergüenza por perder y resistir hasta las lágrimas una derrota.
Ahora la cosa cambió. Se llora todo el día, se buscan excusas para pensar que este quinto puesto en las eliminatorias es injusto, se sigue llorando para demostrar que es ilógico no clasificar desde hace once anos a las semifinales de la copa Libertadores y así se sigue llorando sin pausa.
Lo peor de todo es que se está encendiendo una mecha grande que luego resultará difícil detener. Vamos a ver quiénes se hacen responsables si aquí luego pasa algo.
Otra de las cosas que me llaman la atención es cómo se castiga a los árbitros extranjeros, se les dice sinvergüenzas y muchas cosas más. Aquí los mismos que lloran desde hace dos semanas y agotaron todos los panuelos, cuando un juez se equivoca en favor de un grande y en contra de un chico, miran para el costado y siguen vendiendo excursiones.
El otro día en onda corta tomaba una trasmisión de fútbol del Paraguay y en la previa de un partido local, el comentarista senalaba con razón cómo habían cambiado los uruguayos, antes peleaban hasta el final, ahora lloran por todo, hace anos que no paran de protestar. Es verdad. Siempre el fútbol uruguayo fue de perfil bajo, de lucha y de un periodismo serio, responsable, independiente y sin tantas lágrimas que al final de cuentas pueden hasta danar la lonja de algún bombo destemplado.
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