Los uruguayos, ¿no concurrimos más al fútbol?
Las causas son múltiples y complejas, pero la referencía tiene una sola dirección: la forma en cómo se induce a jugar al fútbol.
Sabios transitorios, resultaditos sin sustancia, copias burdas de sistemas tácticos inaplicables para el medio, por características propias, un estereotipo muy definido, que no tolera básicos físicos, como excluyente solución.
Axiomas mentirosos, los adaptamos sin discutir, como que «en primera división no se puede enseñar fundamentos a los jugadores». Disparates como este se escuchan a diario. Por supuesto, parten de quienes no pueden enseñar destrezas ní fundamentos, pues no los poseen.
Aquí se pagan los premios, pero también los errores u horrores, el descalificar a los grandes campeones para la enseñanza empírica de este juego, nos ha costado decenios de sufrimiento y derrotas. ¿Cómo se puede demostrar un ejercicio con pelota si no se sabe realizar?
Director técnico de fútbol puede ser cualquiera, con poder de observación, con una vasta experiencia como aficionado, con una permanente asistencia a estos espectáculos. Estamos todos de acuerdo con la pluralidad para acceder a los cursos de director técnico de fútbol, en lo que discrepamos absolutamente es en las posibilidades de acceder a cargos de entrenadores de fútbol. La diferencia es tan notoria como las consecuencias, de no disponer de planos diferentes, originando esta confusión, con una posteridad insospechada para nuestro querido deporte.
La mayoría, ha elegido el camino fácil, supliendo con el pressing, con el sistema físico, incluso se vanaglorian de récord, como el haber excedido la hora, repitiendo una y mil veces el prágmatico, tedioso y reiterativo ejercicio táctico, sin pelota, al que son tan adeptos los jugadores con muy poca técnica, que no quieren la responsabilidad de tener la guinda, pues desnudan sus popias deficiencias, supliéndolas con un despliegue físico, que puede resultar positivo, para el medio, pero que nos posterga, constantemente en las competencías internacionales.
El nuevo proyecto del Ministerio de Deporte, pretende, inteligentemente, involucrarse en soluciones protectoras para los nuevos talentos. Dicho proyecto es tan vasto, que ampara a los jugadores y al espectáculo. Consideramos que los favorecidos serán los más débiles y hábiles, que los resultaditos, a los que son tan adeptos estos modernos operadores futbolísticos se conseguirán, a través de espectáculos, vibrantes, donde la sensibilidad del espectador se verá estimulada por la técnica, posibilitando la concurrencia masiva, de aficionados ávidos del muy buen fútbol, como debe ser.
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