Grande Danubio
por Enrique Yanuzzi
Desde siempre soñé con esa tribuna, con la «de enfrente», como le llama la gente de Danubio. La del pasto, la del terraplén, como usted quiera. Me parece que todavía estoy hablando con el ingeniero Del Campo y la pregunta siempre era la misma: ¿y la tribuna para cuándo? Y el estupendo dirigente, uno de los mejores de todas las épocas, tenía una respuesta tajante: «Aún no llegó el momento, primero está el Complejo Deportivo». Esa es la «fábrica» de jugadores que tiene la franja.
Muchas veces también con ese gran danubiano y mejor amigo como el «Magnate» Rodríguez conversé sobre la remodelación de Jardines y por supuesto que también lo hice con el actual presidente danubiano, el doctor Fernando Nodar.
Llegó el momento, hoy es el día, igual que aquel lejano 25 de agosto de 1957, este 22 de octubre de 2000, el Estadio Jardines del Hipódromo abrirá sus puertas y el fútbol volverá a decir presente.
Fiesta, gran alegría para toda la familia del fútbol uruguayo. Danubio, escuela del mejor fútbol de este país, proveedor de los mejores talentos de los últimos 25 años, con el mejor equipo de los últimos 12, hoy vivirá un día inolvidable.
Hoy Jardines es del siglo XXI, cuatro tribunas de hormigón, tejido de última generación, seguridad para los protagonistas y lo fundamental: la cancha es un billar. Riego computarizado, cuidada con la más alta tecnología y al servicio del buen fútbol. Ese que le gusta a la gente de Danubio.
Danubio es el «Chueco» Romero, el «Cumba» Burgueño. Es la moña del «Rafa» Perrone, la habilitad del «Pompa» Borges, su cintura, sus jugadas. Danubio fueron los cara sucias del 88, el caso del «Polillita» Da Silva, un talento goleador. No me olvido del «Principito» Sosa, tampoco de Zalayeta y de tantos otros como este Chevantón que se nos viene.
Por eso esta puesta en escena de Jardines del Hipódromo no es solamente la reapertura de un estadio más, no señor, es volver a la fuente.Danubio le da a Montevideo la posibilidad de tener un estadio más, bien ubicado, con playa de estacionamiento y con lo fundamental, con historia de jornadas inolvidables.
Desde esta página de LA REPUBLICA quiero que llegue mi regocijo por esa hermosa tribuna, por este Danubio moderno que apunta a grandes cosas y además marcar que es una clara demostración que para vivir en este fútbol uruguayo lo fundamental está en trabajar sin pausas en las formativas.
Danubio no está en una zona «bacana», no puede apostar a los complejos sociales, sí en cambio puede y con razón jugarse a formar sus propios jugadores.
Hoy ese Estadio, el complejo Deportivo, la seriedad para cumplir con sus profesionales, sale de una estupenda tarea en las divisiones juveniles de toda la vida.
Ese es el ejemplo, también esto se puede comprobar con algunos matices en Bella Vista y en Defensor. Seguramente River Plate de futuro también estará en esta misma senda. Aplausos para Danubio FC, por este día inolvidable, igual que aquel lejano 25 de agosto de 1957.
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