Chin Pum fuera
por Enrique Yanuzzi
El fútbol siempre da revancha, vieja frase que nunca pierde vigencia para el más popular de los deportes. Esa revancha es la que tiene que buscar a partir de esta tarde Peñarol.
Revancha por su triste despedida de la Mercosur. Es la realidad. Peñarol se fue como no lo acepta su propia historia.
Ese pasado indica que el aurinegro siempre fue un equipo con rebeldía, ganando o perdiendo. El pasado martes, el equipo de Julio Ribas jugó su peor partido desde que está al frente del once mirasol.
Fuera de control. Así se le vio al rayado carbonero en el Gasómentro porteño. Con ausencias notorias, de jugadores que han sido señales en los últimos logros de Peñarol. Por ejemplo: Bengoechea se «comió» un terrible planchón de parte de Puertocarrero y luego se enojó, se puso el balde y se fue del partido. Habló constantemente con el juez, vio la amarilla y se notó su mal humor hasta cuando debió ejecutar varios tiros libres y de esquina. Otro de los buenos jugadores de Peñarol que no caminaron fue Cedrés. Lejos de su gran nivel, de su conocida capacidad técnica y física, el minuano fue una ausencia muy pesada para Peñarol.
Ni un tiro al arco en 45 minutos iniciales fue la postal del aurinegro. Así es imposible ganar. Esa era la única salida que tenía para clasificar. Tampoco funcionaron los otros dos volantes. Giacomazzi uno nota que aún no se acomodó a Peñarol.
Se trata de un formidable jugador, sin embargo su rendimiento está en baja partido a partido. Ya lo señalé, el «Giaco» es un jugador de ocho a diez goles por temporada, hasta ahora marcó uno sólo.
Peñarol se fue de la Mercosur 2000 sin pelear. Eso, para este plantel carbonero, no es común. El año anterior terminó jugando las semifinales y más allá del final caótico con Flamengo, a la postre campeón, lo terminó acorralando en el Centenario y venciendo 3 a 2.
Se fueron muchos
Llegaron pocos. Se marcharon Pacheco, Pandiani y Cancela. Tres jugadores de estupendo nivel. No llevó nadie para sustituirlos, sólo se marcó el retorno del «Varilla» González, que no es muy utilizado por Ribas, y un lateral izquierdo suplente como el «Nano» Dos Santos. La otra noche Peñarol no tenía mucho para cambiar el trámite del partido. Eso se debe a una decisión de su directiva a la hora de negociar y contratar profesionales.
Una de las ausencias que más siente Peñarol sin dudas es la de Antonio Pacheco. A nadie le puede extrañar esta afirmación.
Pacheco es un jugador distinto, que además provoca la sorpresa, la improvisación, algo que le faltó al equipo de Ribas frente a San Lorenzo.
Fue una lástima terminar así la competencia, después de haber ganado seis puntos con muchas ausencias, luego cuando estuvieron todos los titulares Peñarol sólo logró dos empates. Ahora vendrá la revancha, hasta el momento este Peñarol 2000 está distante con relación al 99 en el segundo semestre, con el agravante de un plantel que perdió varios jugadores de gran calidad como los mencionados.
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