Un clase A regala categoría en la B
Su actual equipo, Progreso, lo tiene como su gran figura. A pesar de su corta edad asume la responsabilidad (es el capitán del cuadro) de intentar llevar a los Gauchos nuevamente a Primera División. Desde su debut, a los 16 años, es sinónimo de calidad, goles y buenas performances. Este año es el goleador actual del equipo con once tantos y referencia obligada para todos sus rivales que saben los puntos que calza y nunca lo descuidan. En amena charla con LA REPUBLICA, el número 17 (en homenaje a la camiseta que vistió en la juvenil) de Progreso habló de todo.
–A sus jóvenes 20 años recuerda con picardía que los estudios no le gustaban y por suerte se dedica a lo que sí le gusta, el fútbol.
–Los estudios los terminé cuando estaba en tercer año. Segundo lo hice completo y cuando empezaba tercero me citó Víctor Púa para la Selección y ahí fue cuando definitivamente opté por el fútbol. El tiempo no me daba y preferí dedicarme a lo que me gusta, aunque debo ser sincero y decir que los estudios no me gustaban mucho.
–El punto más importante de su trayectoria fue el Mundial de Nigeria.
–El recuerdo más grande que tengo hasta ahora, es la experiencia de haber jugado un mundial juvenil (Nigeria 1999). Fui titular en un par de partidos y por suerte tuvimos la posibilidad de conseguir una cuarta posición. Es la cosa más linda para cualquier jugador de fútbol, ponerse la celeste y escuchar el himno de su país fuera de fronteras.
–El haber eliminado a Brasil de un mundial, con un gol de su autoría, es el hecho que más destaca de su joven y extensa carrera.
–El penal ante Brasil es un gran recuerdo. Justo ese partido no había sido titular. Ingresé cuando faltaban más o menos 30 minutos y en el momento del penal, se lo pedí a Víctor (Púa) y el también me tuvo confianza y me dejó tirarlo. Fue importante el respaldo que me dieron todos los compañeros.
Siempre es lindo hacerle goles a Brasil, son clásicos y a uno le encanta poder ganarlos. Después del gol, ellos sólo se insultaban, ya no dialogaban y al terminar el encuentro se fueron con una bronca bárbara.
–¿Quién y desde cuándo es tu representante?
–En el año 1997, después del repechaje jugado ante Rentistas, Daniel Delgado del grupo Casal se acercó a hablar conmigo, fue a mis casa y dialogó con mi madre también y desde ese momento ellos son mis representantes.
Reconozco que fue una buena novedad para mi gente. Hoy en día, si le preguntas a un chiquilín de 13 o 14 años te dice que quiere jugar en la Selección y ser jugador de Paco. Pero uno también sabe que para darle argumentos a ellos, para que hoy o mañana lo puedan negociar, hay que romperse (sic) todo.
–¿Cómo reacciona un futbolista que trabaja con todas las comodidades en la Selección y luego debe retornar a la realidad de su equipo?
–Es difícil al principio, porque se sabe que estando en la Selección tenés todo, hacíamos doble horario y no nos faltaba nada. Estábamos en los mejores hoteles, buenas comidas y todas las atenciones.
Después, al volver a Progreso te encontrás nuevamente con todas las carencias, la mala cancha, falta de agua y otras cosas de las cuales nadie tiene la culpa porque es un mal de todo el fútbol uruguayo.
Directamente no podés comparar porque sino te amargás.
–En un momento de la charla, el tema fue el carismático jugador aurirrojo, el popular Ernesto «Chingo» Gómez, quien debió perder varios kilos para volver a «mandar» en el mediocampo de los tejanos.
–Cuando Erardo Cóccaro ma ascendió a Primera División estaba el «Chingo» y me ayudó muchísimo. A pesar de lo que pueda decir de él, tiene que quedar bien en claro que para los compañeros es un fenómeno, siempre apoya a los juveniles de todo el club.
Por ahí, en una charla grupal quizá no hable, pero después, en el mano a mano que es muy importante, él te habla, te motiva y te da para adelante. Ahí es donde vuelca toda la experiencia que tiene.
–La idea de que jugarán los dos hermanos juntos en un primer equipo debe haber ilusionado siempre a la familia.
–A la familia le gusta mucho, debe ser lindo para ellos vernos jugar juntos. Hace un par de años lo hablábamos con mi hermano Carlos, cuando vimos que yo ya estaba en Primera y él fue citado a una selección y andaba bien, entonces yo le decía que si se ponía un poco las pilas tenía la chance de estar ahí y por suerte se le dio.
–El ascenso, que se ha postergado en los últimos años, es también el objetivo del grupo actual de los «Gauchos».
–Todo el grupo está metido al máximo con esa meta. Sabemos que es difícil, a veces los problemas económicos complican un poco, pero cuando entrás a la cancha te olvidas de todo eso y sólo pensás en la Liguilla y buscar el ascenso por dónde sea.
Aparte, todos sabemos que un ascenso puede ser una buena vidriera para muchos de nosotros, se nos pueden abrir otras puertas de futuro.
–Al decir Progreso es inevitable no hablar de Daniel «Pistola» Marsicano, ex presidente, hincha y referente de todo una zona como La Teja.
–Es una persona que está identificada con todo Progreso y por supuesto con los jugadores del club a los cuales siempre se arrima.
Todos los futbolistas que estuvieron o están en Progreso tienen siempre la referencia del «Pistola».
Además de todo significa alguien muy importante para el barrio.
No creo conocer otra persona más querida que él en el ambiente del fútbol uruguayo. Cada vez que viaja la Selección mayor, él está. Se sabe que no tiene un peso como para viajar por todos lados, pero si viaja la B, lo invita (Eduardo) Abulafia u otro dirigente, lo mismo la gente de Casal o quien sea.
–Finalmente, el recuerdo debía ser, lógicamente, para el único campeonato que posee el Club Atlético Progreso en Primera División.
–Por supuesto que recuerdo eso; en esa época jugaba en el Baby del club y tenía 9 años, fui a una cantidad de partidos ese año.
Me acuerdo del partido con Central cuando dimos la vuelta olímpica, el gol de (Pedro) Pedrucci de penal. Recuerdo los goles de (Jhonny) Miqueiro, de todo, fue algo indescriptible. La familia fue siempre a ver a Progreso.
Así es Fabian Canobbio. Un pibe nacido en La Teja y que depositó sus ilusiones de futuro en el más popular de los deportes. Actualmente juega en Segunda División, donde es uno de los mejores futbolistas, y seguramente en breve plazo pueda demostrar sus cualidades en algún equipo grande del medio o bien en el exterior. La hinchada gaucha lo extrañará, pero lo quiere y le desea lo mejor.
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