El libro del Picaflor

–Picaflor, ¡otro «bolonqui» más en la Asociación!

–¡Por suerte!

–Usted está de «parabens», como dicen los brasileños, ¿no?

–Por supuesto… El Picaflor tiene trabajo seguro en la Asociación. No hay un solo día del año que no surja un problema, un diferendo, una puja política.

–Otra vez pegó primero.

–Lo que pasa es que no era necesario ser demasiado listo para darse cuenta que Nacional no iba a dejar morir el tema del arbitraje de Pereira así nomás. Quienes están en el fútbol hace algunos añitos han afinado el olfato de tal manera que saben con anticipación cuándo va a saltar la liebre.

–Lo que me sorprendió fue lo que usted informó anoche sobre la posición de la Audaf.

–¿Por qué se sorprendió?

–Por el doble discurso de algunos árbitros.

–Es común; de la misma forma que hay dirigentes con doble discurso, entrenadores, periodistas, hay árbitros. Lo que le puede asegurar El Picaflor es que los árbitros están jugando este partido a dos puntas. Por un lado le dijeron a Cardellino que estaban con él a muerte y por otro sumaron su voz de apoyo para darle la muerte a Cardellino cuanto antes. Otros que también están metiendo presión son los miembros de la Comisión Técnica del Colegio de Arbitros, Romeo Fernández y Nelson Fariña, que quieren ver rodar la cabeza de Cardellino cuanto antes. Figueredo no debe sorprenderse de nada porque él recibió en audiencia a comienzos de años –marzo pasado– a una delegación de la Audaf encabezada por Daniel Bello, Gustavo Méndez, Saúl Feldman, Ruben Meneses, Jorge Larrionda, Fernando Cresci, entre otros, donde le pidieron que sacara a Cardellino de la Escuela de Arbitros del Colegio y le manifestaron que no se sentían defendidos a nivel de la Confederación por Cardellino. Así que ahora no tiene motivos para hacerse el distraído ni decir que no sabe que la Audaf quiere la cabeza de Cardellino hace ya mucho tiempo.

–Mire que se ven cosas ingratas en este fútbol uruguayo, ¿eh?

–Usted se sorprende de las cosas ingratas que ve o se entera a través del Troquílido pero mucho más se impactaría si tomara conocimiento de las cosas que no se ven, que se quieren esconder, para que no trasciendan.

–Perdóneme, pero no me haga bicho que me crié en el monte; vaya al grano y explíqueme qué quiere decir cuando dice que quieren ocultar algunas cosas.

–Mire, por ejemplo, en los últimos días, El Picaflor ha constatado que a nivel de la Administración no dispone de información documental, de rutina, como ocurría siempre.

Por ejemplo, las actas del Consejo Ejecutivo no están disponibles; los asuntos entrados tampoco. Los funcionarios no tienen la culpa pero es evidente que vino la orden de arriba de no entregar más ese tipo de información que siempre fue pública para los medios de comunicación.

–A usted, Troquílido, es como si le arrancaran un ala sin anestesia.

–No diga pavadas. El Picaflor ya lo tiene solucionado al problema, porque habló con varios delegados de clubes que asisten regularmente y les pidió que le fotocopiaran toda la documentación para él mantener al día su archivo, compromiso que asumieron de muy buen agrado los dirigentes. Según ellos, Figueredo le está errando como a las peras tratando de tapar el sol con la mano porque los problemas de la AUF no se solucionan escondiéndole información a la prensa, sino ejerciendo realmente el poder político que está desde hace meses, en la calle Divina Comedia… Lo demás, es un chiste.

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