El libro del picaflor

Picaflor, ¿qué sabe usted de los incidentes que hubo en el Cerro, en el partido Rampla Jrs- Danubio?

-A Douglas lo quieren matar los hinchas Picapiedras. Está bajo sospecha y no lo quieren ver ni en la sopa…Respecto a los incidentes que hubo que fueron mostrados, parcialmente, por la TV, El Picaflor tiene otra versión de los mismos que difieren con la historia oficial que se quiso escribir.

¿ Usted está enterado que hubo balazos?

-Sí señor, un testigo de los hechos que pidió reserva por razones de vida o muerte, que está cagado hasta los pelos, le confesó al plumífero que los tiros partieron de un sector de la hinchada de Danubio que fue la que inició los líos.

¡No me diga!

-Los dirigentes de Danubio quisieron sacarle las nalgas a la jeringa y tirarle toda la responsabilidad al locatario pero la verdad de la milanesa es otra. Los que llegaron al Cerro metiendo quilombo, tirando piedras, destrozando un vidrio del Teatro Florencio Sánchez y autos estacionados, fueron los hinchas danubianos. Como represalia al término del partido, los de Rampla Jrs respondieron con la misma violencia, les destrozaron los ómnibus que había contratado la directiva de Danubio, por lo que puede inducirse que la responsabilidad es compartida.

El presidente de Danubio le echó las culpas a un sector de la hinchada de Rampla Jrs y a las características geográficas del lugar.

-Es una opinión muy respetada por cierto la de Arturo Del Campo pero los incidentes ocurrieron en una zona donde no hay ningún «callejón». El testigo de los hechos que se contactó con el Troquílido le hizo una descripción completa del escenario de los incidentes y le aseguró que los mismos se desarrollaron entre las calles Grecia, Turquía, México, Inglaterra y Norteamérica. «Un barrio coqueto, de gente de alto poder adquisitivo, de comerciantes que hace años están radicados en el lugar, a una cuadra del club de pesca. En esa zona no hay problemas de drogas, pasta base, nada que pueda justificar lo que vivimos los vecinos del barrio», comentó el informante, que se hizo un par de preguntas interesantes.

¿Por ejemplo?

-El hombre dijo: « qué estaba haciendo esa muchachada de Danubio a las tres de la tarde en una jornada laborable. No hay dudas que se trata de gente de pocos habitos y responsabilidades, que llegaron al Parque Olímpico en ómnibus que pagó Danubio y con entradas ( 1.000) que reservaron sus dirigentes. ¿No habían dicho que no se podían dar más entradas de regalo a las barras bravas de los clubes», reflexionó el vecino del Cerro que se confesó hincha del tradicional adversario de los Picapiedras.

¿ Qué puede pasar con estos hechos?

-Mire, el tema es complicado para los Picapiedras pero debería serlo también para los danubianos. Los dirigentes de Rampla Jrs apelaron un proyecto de fallo del Tribunal de Penas que le impuso al club una multa de 250 UR por incidentes en los cuales participó su hinchada. Este expediente está en trámite.

Pero acá la responsabilidad fue compartida: los que entraron al Cerro metiendo líos, rompiendo vidrios del Teatro Florencio Sánchez y de dos autos, fueron los hinchas de Danubio. Menos mal que no ocurrió nada con los estudiantes liceales que están a escasos metros del Parque Olímpico. En otras circunstancias, pudo terminar en una tragedia. Lo que está claro es que los dirigentes trabajan poco para combatir la violencia. Mientras les sigan pagando a los barras bravas las entradas y la locomoción, el fútbol seguirá en el CTI…De todos modos, la justicia deportiva ( Tribunal de Penas de Primera División) tiene la última palabra. *

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