Maradona sigue jugando a la ruleta rusa
Del garoto de Baurú al pibe de Villa Fiorito.
Origen similar de pobreza y privaciones. Lo mismo en el talento para jugar al fútbol, cautivar multitudes y amasar fabulosas fortunas.
Después que colgaron los tapones llegó el tiempo de las contradicciones. En ambos, a despecho que ha sido determinante el tobogán en que ingresó la vida del argentino, en una especie de caída libre, provocada por el propio protagonista. Pelé y Maradona. Maradona y Pelé.
El brasileño no se la ha llevado de arriba, por más que parezca lo contrario, pero su vida personal ha pasado por situaciones complejas, como la que culminó con el encarcelamiento de su hijo mayor y sumió al ex crack en una profunda depresión.
Podemos agregar problemáticos emprendimientos financieros que terminaron de mala manera, divorcios y otras yerbas.
Sin embargo, siempre mantuvo reservas espirituales y madures en sus determinaciones, aún en el error, para mantener enhiesto el respeto que siempre le profesó el ámbito deportivo del mundo.
El Diego de la gente
Otro ha sido el cantar con el fenómeno nacido allende el Río de la Plata. Autor indiscutido de su propia destrucción. Incapaz de soportar el vacío que produce en los ídolos el hecho de desaparecer de la escena.
Sin olvidar que ya jugaba a la ruleta rusa con su existencia, en el apogeo de su actividad futbolística, previamente incluso, a su mayor momento de gloria. El Mundial disputado en México en 1986.
A diferencia de Pelé, que en su momento supo utilizar los estamentos gubernamentales para sacar provecho de ellos, Diego se dejó usar por los mismos y encima lo entramparon como en la fatídica mañana en que lo emboscaron y lo metieron preso, mal, en aquel apartamento porteño donde abundaba la cocaína.
Claro, Maradona no sabía que en tiempos electorales, es válido matar a la madre (o un hijo) si de ese hecho surgen votos a favor o se distrae a la gente de descomunales manejos donde campea la corrupción.
Y el «10» cayó en manos, nada más ni nada menos, que del siempre imitado y nunca igualado menemismo. Así le fue.
Pero ojo, la crónica de una muerte anunciada siempre la escribió él, de su puño y letra, afirmando su convicción a los cuatro vientos.
Por supuesto que incidieron en gran porcentaje, todos los que han sacado ventaja del hecho de ostentar un vínculo de cualquier tipo, incluso familiar, además de empresarios, representantes, periodistas, dirigentes, gobernantes y hasta la mayoría de los médicos que lo han tratado.
La mano de Dios
No se salva nadie, porque de última, existe un gran objetivo con el que se lucra, como se ordeña una vaca que sigue dando leche. Y Diego, vaya milagro de vida, sigue teniendo resto, como el hecho de ser conductor de televisión (¡pobre Diego!) de un programa que miraba todo el país. Obvio, de los emolumentos no vio un solo peso, porque su ex mujer, acreditaba la totalidad de los ingresos para el núcleo familiar que integra con sus dos hijas mujeres (varones hay por allí otros tantos). Vaya que fuera lucro cesante y es problema a resolver por ellos, pero vale como muestra de lo antedicho.
La utilización del ex fantástico futbolista.
Y así llegamos a este nuevo culebrón, no por esperado menos doloroso, para quienes admiramos y agradecemos la magia que desparramó por las canchas del mundo.
Otra vez en el trapecio, haciendo equilibrio con sus propios demonios y la corte de alcahuetes que se arrastra, en procura de algunas monedas de las tantas que todavía le quedan en sus bolsillos.
Lo que sí es cierto, es que le va quedando una sola bala en el tambor y en este tiro debe acertar con su enemigo y matarlo.
De lo contrario y como en aquél mediodía del Azteca ante los ingleses, sólo puede salvarlo la mano de Dios. *
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