Sessa fue separado del plantel de Vélez
Buen número de suspicacias se tejió a lo largo del fin de semana acerca de la decisión del técnico de Vélez, Ricardo La Volpe, de desafectar del plantel para el partido ante Banfield al golero Gastón Sessa, luego de que se informara que la causa era una lesión, porque se especulaba que fue por no corregir sus intempestivas reacciones dentro de la cancha.
Sessa repitió sus malas conductas con una frecuencia inusitada, lo que habría decidido a La Volpe a intentar «protegerlo de la exposición». Según señalaron medios de la vecina orilla «en la caída de Vélez ante Nacional, después de que Cardaccio pisara la pelota cuando el árbitro ya había cobrado un offside, Sessa agarró del mentón al volante y motivó que los jugadores de Nacional lo fueran a buscar. Desde ese momento, los ánimos subieron de temperatura y en el final del partido hubo un tumulto. Además, camino del vestuario, manoteó una cámara para que no lo filmara. Una vez más fue noticia por su mal comportamiento.
El 28 de marzo último, en Porto Alegre y frente a Inter, el arquero protagonizó un hecho curioso. En pleno partido, y repentinamente, tras una usual discusión futbolística, el Gato Sessa insultó a Maximiliano Pellegrino y luego, con asombrosa violencia e impunidad, le dio un cachetazo. Para fortuna del conjunto de Liniers, el árbitro Jorge Larrionda no advirtió la agresión porque, si no, Vélez se hubiera quedado con un hombre menos; luego volvió a hacer de las suyas en Córdoba, en el partido que Vélez perdió con Belgrano por 3 a 0, el arquero le pegó un fuerte pelotazo en la cara a un alcanzapelotas porque, según él, hacía tiempo. Como si fuera poco, en el entretiempo, camino del vestuario visitante, el arquero se tomó sus zonas íntimas en respuesta a un fotógrafo que se acercó para retratar su salida. Por este hecho fue imputado de infringir el artículo 54 inciso 9 del Código de Faltas que rige en Córdoba, que especifica que se sancionará a todo aquel que con ademanes o gestos provoque la alteración del orden público».
La serie en que a Sessa lo traicionó su temperamento tiene varios capítulos más. En octubre de 2002 tomó del cuello y amagó con pegarle al juez Sergio Pezzotta, lo que le valió 12 fechas de suspensión; en agosto último, apenas el árbitro marcó el final frente a Lanús, Sessa salió disparado en busca de Lucas Castromán, que había sido expulsado. Entre el defensor Marcelo Bustamante y un utilero lograron tacklearlo e interrumpir su objetivo: recriminarle al delantero el haber dejado al equipo con 10 jugadores. *
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