Se viene Hungría, con mucha historia y escaso presente
El jueves que viene la selección mayor enfrentará a su similar de Hungría, luego de una inactividad celeste que se arrastra desde noviembre pasado, cuando los dirigidos por Passarella perdieron 1 a 0 con Paraguay en el Campus de Maldonado, que también será escenario del encuentro con los magyares. Hungría tiene un pasado fabuloso, con aquel equipo fantástico de Grosics, Czibor, Puskas, Kocsis, y varios cracks más, que allá por la década del 50 maravilló al mundo goleando a Inglaterra en el mítico Wembley, donde la selección de la rosa jamás había sido humillada como lo fue en aquella oportunidad, con un 6 a 3 tan rotundo como merecido. Después, en el Mundial del 54, paseó su jerarquía y cayó en la final con Alemania, que dejó muchas dudas en cuanto a la potencia física con la que arrolló a los húngaros, que la superaba claramente en fútbol y destreza. Las batallas disputadas ante Brasil y Uruguay dejaron en malas condiciones a los capitaneados por Puskas –incluso éste jugó lesionado la final– y así fue que Hungría no pudo ser campeón del mundo pese a haber demostrado ser el mejor.
Algo similar a lo que le sucedería 20 años después a Holanda, también ante los alemanes, al no poder hacer valer el fútbol que tenía, el mejor del mundo, en la final de la Copa del Mundo del 74. Poco a poco, el fútbol magyar fue decayendo y en los últimos tiempos está en un segundo plano, lejos de los poderosos, luchando por reencauzar su rendimiento, a favor de la libertad que goza el país desde hace unos años, pero con el lastre de un poderío económico sensiblemente inferior al de las potencias que dominan el panorama del balompié europeo.
El cotejo del 17 servirá para traer al recuerdo aquel encuentro épico disputado el 30 de Junio de 1954 en Lausana, Suiza, que ganaron los europeos 4 a 2 en tiempo suplementario, luego de finalizar igualados a 2 en los 90 minutos. Fue la primera derrota celeste en un campeonato del mundo y se la impuso esta misma Hungría que nos visitará la semana próxima. Claro que serán otros los protagonistas, los de ellos y los nuestros, pero vale el recuerdo cuando ya pasaron más de 45 años de aquella tarde invernal, en la que el pueblo uruguayo se amargó primero, se esperanzó luego con las conquistas de Hohberg, y terminó desilusionado y lloroso cuando Kocsis nos hizo los 2 goles de cabeza que definieron el que fue llamado «el partido del siglo».
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