De Bravo "peón" a rey
En un emocionante final en Montevideo Jorge Bravo, del Cruz de Sur, se llevó ayer la sexágesimo cuarta edición de la Vuelta Ciclista del Uruguay.
En una etapa impregnada de emociones, el ciclista poronguero, que siempre sale como peón, en esta carrera se transformó y cuando agarró la malla oro supo defenderla, para obtener de esta forma su primera consagración en el evento.
Francisco Chamorro del Sundown de Brasil, ganó la etapa recorriendo 144 km 500 metros en un tiempo de 4h. 00′ 46» a un promedio de 36 km 009 metros por hora, seguido de Cristian Clavero del C. C. Maldonado y Aníbal Borrajo de C. C. Fénix.
En las pruebas por etapas, uno de los grandes mitos que existe es que en la última etapa no pasa nada, que los líderes y los equipos que están arriba marcan el paso a un ritmo muy fuerte y así es imposible salir a buscar distancia.
La mañana de ayer se presentó con algunas características muy especiales, que darían por tierra con esas afirmaciones, porque primero llegó un invitado que nadie quería, un fuerte viento de frente que hacía muy difícil desplazarse, segundo amenazaba lluvia y tercero Sebastián Cancio a 8» de Bravo y Richard Mascarañas a 14», hacían pensar que pronto tocarían las trompetas y vendría la carga.
Pero indudablemente estamos en la época de las comunicaciones y si algo resulta fundamental para el desarrollo técnico de una etapa es que muchos corredores están en contacto constante con sus vehículos de auxilio y reciben instrucciones precisas de sus técnicos a través de auriculares. De esta forma los acompañantes les van marcando las diferencias que sacan los escapados y en qué momento esa escapada se vuelve peligrosa.
Fue el caso de Jorge Bravo que siempre estuvo enterado de lo que sucedía al frente con las escapadas y cuando hubo que descontar porque los tiempos que le comunicaban estaban en la zona roja, el Cruz del Sur prendía la locomotora de Daniel Fuentes, de Wilder Miraballes, de Gonzalo Tagliabue y del propio Bravo, que demostró que tenía fuerzas propias y que era legítimo malla por sus cualidades y no por casualidad.
Buena labor de control
Tácticamente fue bueno lo del Cruz del Sur, ya que con un viento insoportable – lo indica lo bajo del promedio- se cobijó en el pelotón tratando de tener a la vista a Cancio y Mascarañas, intentando que no fueran por ninguna bonificación. Mientras tanto, medía permanentemente el esfuerzo de Jorge Soto y Claudio Flores que escapados, por momentos sacaban grandes diferencias en el camino. Esperaron que el viento hiciera su trabajo y fuera limando y mellando lentamente las energías de los 2 punteros.
El otro enemigo que les había presentado duras batallas en las etapas anteriores era Milton Wynants, pero el olímpico sufrió una dura caída a escasos 10 km de la largada, hizo un gran esfuerzo para volver al pelotón, en este se refugió y se quedó.
El momento más dramático de la mañana fue cuando el cruce de Millán y la vía férrea cae el cubano Daniel Fuentes. El golpe no sólo fue para Fuentes, fue también para el equipo del Cruz del Sur, ya que lo atacaron a «palo limpio» por todos lados, sobre todo el Villa Teresa, pero increíblemente Fuentes se recuperó y logró tomar el pelotón.
Final y festejo
La última tarea del Cruz del Sur era controlar que Sebastián Cancio no se fuera solo por 18 de Julio o que ganara el embalaje final, ya que si esto sucedía se llevaría 10» de bonificación y como estaba a 8» detrás de Bravo ganaría la Vuelta.
Allí sucedió algo que redondeó los planes, Borrajo, Clavero y Chamorro sacaron una pequeña ventaja ya en 18 de Julio y se fueron en busca de la llegada.
El brasileño Chamorro, que había ganado la primera etapa y fue el primer malla oro, se sacó las ganas y también ganó la última. Con su arremetida le dio la posibilidad a Jorge Bravo de que grabara su nombre con letras de oro en la rica historia de la Vuelta Ciclista del Uruguay.
Una historia que comienza con Don Leandro Noli del Club Nacional en 1939 y por ahora termina en Jorge Bravo del Cruz del Sur en el año 2007. *
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