El Libro del Picaflor
Picaflor, ¿qué novedades tiene para hoy?
En Nacional se armó la gorda en la playa, como dice el refrán.
¡No me diga!
Gran quilombo se armó. El presidente Alarcón estuvo a punto de estrenar los guantes con el candidato de la oposición, el contador Pablo Martínez. Parece que el presidente tricolor, que da una apariencia tranquila, de hombre profundo y meditador, es un calentón de novela. Levanta temperatura enseguida como caldera de lata y se monta en cólera con frecuencia.
Esta sí que es una novedad, ¿eh?
Están sorprendidos con esta faceta del presidente que algunos dirigentes tricolores no conocían…
¿Por qué motivo estuvieron a punto de tomarse a golpes de puño Alarcón y Pablo Martínez?
Según testigos del episodio que se vivió el pasado martes en la reunión de la Directiva tricolor, la discusión nació como consecuencia de algunos reclamos que hizo el contador Martínez Kinder al presidente Alarcón, relacionados con la SAD, que tiene a su cargo el proyecto y obras del Parque Central.
Con el cual tuvieron mucho que ver el contador Pablo Martínez y su padre, Morgan. Justo es decirlo.
Es cierto. Padre e hijo fueron artífices de la remodelación… El contador Martínez planteó la necesidad de convocar a la Asamblea General para que se expidiera respecto al proyecto de la SAD para el Parque Central. La moción era respaldada por los tres miembros restantes de la minoría. La solicitud de Martínez sacó de las casillas al presidente Alarcón que debía arrastrar otras calenturas, quien le recriminó esa actitud y le dijo: «Me tenés podrido. Ustedes no traen propuestas, no aportan nada y sólo generan problemas».
Una frase de moda cuando la oposición quiere ejercer su función de contralor.
Tras la iracunda reacción del presidente Alarcón, salió al cruce el suplente del doctor García Torres, el señor Nin, y también sufrió las consecuencias del embate dialéctico del presidente.
«Vos también callate la boca… Ustedes actúan como si fueran novios. Me tenés podrido también».
¿Había almorzado guiso de tigre Alarcón para estar tan enojado?
Los testigos del incidente quedaron impactados. Tras el cruce de palabras con Nin, el presidente tricolor se incorporó de su silla, muy caliente, y se retiró de la sala por casi media hora para recuperar la calma. Lo insólito fue que ese gesto de Alarcón fue interpretado por algunos como el comienzo del debate pugilístico pensaron que iba a arremeter contra los adversarios, lo que motivó que el contador Pablo Martínez también reaccionara y se parara para responder a los primeros golpes del presidente. De inmediato se interpusieron dos o tres dirigentes pero todo quedó en la nada, porque la reacción de Alarcón no fue agredir a los integrantes de la minoría sino salir del recinto para aflojarse un poco, enfriarse, para retomar la conducción de la reunión de la Directiva.
Quién iba a decir que Alarcón fuera un hombre tan calentón, ¿eh?
Pero lo es… Detrás de ese hombre con apariencia de filósofo griego, cabellera blanca, lentes de intelectual, hay un Ricardo Alarcón muy irascible, calentón y gritón.
Ese temperamento ha determinado que dos o tres compañeros del oficialismo lo estén mirando de reojo porque no les agrada su forma de ser, un poco autoritaria y poco comunicativa. Como dice Radio Colonia, habrá más noticias para este boletín.
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