Fabricio Núñez: un goleador se presenta ante el gran público

Hace un par de semanas era un ilustre desconocido para el mundo del fútbol, incluso para algunos desprevenidos hinchas de River que se preguntaban quién era ese muchachito que jugaba como punta por izquierda. Después del primer gol, contra Rocha, varios ya conocían su nombre… después del segundo ante Rampla ya lo miraban con más atención y después de los tres que le hizo a Liverpool ya lo tenían como uno de sus niños mimados, gracias a cinco goles en cuatro partidos jugados. Hablamos de Fabricio Núñez, un mercedario de 21 años que vio postergados sus deseos de seguir anotando consecutivamente al suspenderse el choque con Defensor, pero que espera con la «pólvora seca» su primer partido ante el público «grande», el domingo frente a Peñarol en el Centenario.

La primera camiseta que Núñez vistió fue en su ciudad natal, en el baby fútbol del Club Mar de Fondo «pero allí estuve un par de años y me fui a Con los Mismos Colores, donde jugué hasta que llegué a la Sub 15. Después me fui dos años a las formativas de Independiente de Avellaneda; me llevó Néstor Clausen, que estuvo en Mercedes, me vio y le interesé, y allá el primer año me fue bien, después más o menos. Recuerdo que allí estuve con Diego Forlán unos meses, con Ustari (Oscar, el arquero) que vivió conmigo, estaba también (el zaguero) Abraham, y Aguero venía más abajo, iba a comer allá y nada más en ese momento. En 2001 jugué en la séptima y en 2002 en sexta».

 

Metió Primera

Tras su paso por el fútbol argentino se vino a River en el año 2003, alternando entre Tercera y Cuarta División, bajo la dirección técnica de Osvaldo Streccia; de allí volvió otra vez a Mercedes para jugar a préstamo en Sandú (2004) y Racing (2005), hasta que el año pasado se calzó la blusa darsenera nuevamente: «En agosto Pablo Bengoechea me ascendió y me hizo debutar en Primera, en un partido contra Rocha en el Sobrero que perdimos 2 a 1″. Pero a Fabricio lo esperaba un traspié más todavía , cuando Carrasco llegó a River Plate, en el momento de definir el plantel decidió no contar con el mercedario y mandarlo a entrenar a Tercera División. «Cuando llegó Juan, un día hicimos fútbol, después dio una lista y no estaba, pero antes de empezar el campeonato hicimos un par de amistosos en los que seguía observando a los jugadores, anduve bien y me subió al plantel principal.

Siempre estuve preparado para cuando me tocara demostrar que puedo jugar, así que tenía que esperar por el momento, y ahora que se dio, estar tranquilo, seguir igual».

 

Mirando el futuro

El incipiente goleador reside en el Prado con su esposa Diver, tiene dos niñas (Dafne y Priscilla), tiene como referente a Diego Forlán, y prefiere pensar en objetivos colectivos más que individuales, así como tener claro que hay que ir sin apuro. «Pretendo ir paso a paso; obviamente el objetivo de todo jugador es lograr el pase al exterior, donde sea, donde me toque, aunque creo que España es el fútbol que más me gusta… pero antes está también la selección, tengo el sueño de todo jugador poder vestir la camiseta celeste.

Y antes está el juego con Peñarol: el año pasado entré, pero ahora se está hablando de que va a ir mucha gente, va a ser diferente; nosotros esperamos muy tranquilos, pensando en hacer nuestro juego, porque obviamente vamos a salir a ganar -siempre lo dice Juan- como todos los partidos, a ser protagonistas, a jugar bien.

Es muy importante para todos nosotros tener un técnico como Juan Ramón: a todo el plantel nos da una gran confianza, y fue fundamental para mi estar con él en este momento donde ‘exploté’, para sentirme seguro».

Se llama Fabricio Damián Núñez Lozano, nació en Mercedes el 4 de noviembre de 1985, y le tocó en suerte debutar en Primera en esa cuna de goleadores que es el conjunto darsenero: la camiseta albirroja, recuerde, fue la primera que vistieron nada menos que tres de los grandes artilleros del fútbol uruguayo, Fernando Morena, Waldemar Victorino, y «El Pato» Carlos Aguilera; tiempo después, pasaron Carlos María Morales, Fernando Correa y Osvaldo Canobbio, o últimamente, Rodrigo López e Iván Alonso. No quedan dudas, la mayor parte de los grandes goleadores salen del Prado, de River, y hay uno que va pidiendo cancha. *

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