La carta que los dirigentes de Goes nunca quisieron escribir
Goes atraviesa su peor momento institucional. Es por ello que los integrantes de la comisión directiva enviaron una extensa carta en la cual hacen públicas todas sus dificultades. Basta sólo con leer el título para darse cuenta del momento que atraviesa «la nación goense».
«Una gloria histórica se acerca a su fin»
Nació fruto de la fe, del entusiasmo, de las ganas de practicar básquetbol, la deportividad y la fuerza de un grupo de muchachos y de toda una barriada y, desde ese momento, creció de forma tal que se inició campeón pues en su primer año de vida, al ingresar en la Federación U. de Basketball se adjudicó el Campeonato de Tercera División.
Necesitó tan sólo de cinco años desde el alumbramiento para alzarse con el lauro máximo en la División Superior: fue campeón federal 1939 y obtuvo invicto el Campeonato Invierno.
Otros necesitaron de toda una vida.
De allí en más se abrazó a la gloria, se hizo grande entre los grandes y agregó a su historia los campeonatos federales 1947, 1958 y 1959, sin perjuicio de triunfos de otra valía en todas sus Divisionales.
Entregó al básquetbol nacional, en el mejor período de su historia, una generosa cantidad de jugadores para sus selecciones, los que se laurearon en varias competencias sudamericanas y representaron al país en Olimpíadas y Mundiales.
Desde sus inicios, el Mercado Agrícola y sus alrededores y Barrio Reus al Norte, Villa Muñoz, lo acogieron con cariño y orgullo, por lo que su Campo Deportivo estaba en la calle Guaviyú, en el corazón de la zona: la inolvidable «Leonera».
Pero su crecimiento y la necesidad de entregar el predio gestaron su traslado a la Plaza de las Misiones en la que construyó su hermoso y cómodo Estadio.
Todo esto es historia.
Hoy nos toca vivir una realidad totalmente distinta.
Aun con la culminación del sueño del Estadio Cerrado y la construcción de su piso flotante, quienes aceptamos el desafío de la conducción del Club Atlético Goes pese al largo período de los años difíciles iniciados al fin de la década de los sesenta, sentimos que, salvo raras excepciones, estamos en la más absoluta y triste soledad.
Superados por dificultades de todo orden – por sobre todas ellas la falta de dinero y la carencia de colaboradores – hemos hecho todos los intentos por acercar al socio, por llamarlo a integrarse y ayudarnos, por buscar quienes tengan interés en efectuar aportes, darnos publicidad, etc., pero insistimos salvo escasas personas, nadie responde a nuestros llamados.
Muchos más son nuestros proyectos a ejecutar, sobre todo al servicio del socio y del colectivo barrial, pero es imposible pensar en llevarlos a cabo.
Si hasta la reanudación de las actividades en Carnaval con ingreso gratuito para los socios no llamó a concurrir a las instalaciones del Club nada más que a un puñado de goenses y de vecinos!
Así es imposible continuar.
Con un presupuesto operativo mensual mínimo no inferior a los U$S 4.500 (cuatro mil quinientos dólares USA), con deudas que se arrastran desde hace tiempo y que se incrementan por el permanente déficit, que oscilan en los U$S 89.000 (ochenta y nueve mil dólares USA), con las recaudaciones y los ingresos por TV embargados por viejos juicios que se han perdido, sin la ayuda de todos no es posible continuar con la institución abierta.
No podemos engañar, no es nuestro estilo, a técnicos, jugadores, proveedores y trabajadores en general que prestan los servicios imprescindibles en el club (administración, limpieza, cuidado de equipos y elementos para la práctica del deporte, seguridad para el cuidado de personas y bienes en una zona muy decaecida) prometiendo pagos que no vamos a poder efectuar.
Es inhumano pretender que un grupo reducido soporte que mes a mes llegue el aviso de corte de la energía eléctrica y del agua corriente por no cumplir en tiempo con el pago de facturas, que no haya dinero para las mínimas reparaciones de edificios e instalaciones que se originan tan sólo por la simple actividad diaria, que sea una lucha hasta imprimir recibos, facturas, papelería imprescindible y que, ante el llamado a la colaboración se reciban las respuestas más increíbles, vale como ejemplo la negativa de colaboración de hombres con verdadero peso público para acceder, en su momento, a la colaboración estatal, hasta socios vitalicios que se niegan a abonar una cuota mínima pues argumentan tener más de sesenta años de socio, etc.
Todo lo antedicho nos lleva a concluir que este Club Atlético Goes es inviable, que no resiste más la soledad de sus responsables, que si hasta son vanos los llamados a las asambleas mínimas que exigen los Estatutos Sociales para las que nunca hay número, no se puede pretender milagros.-
Hemos golpeado todas las puertas a nuestro alcance con casi ninguna respuesta.
Por eso, la continuación de las puertas abiertas del club dejó de ser resorte único de sus dirigentes.
O todos tomamos conciencia de que se cambia o se acerca el fin, y éste es inexorable.
Así iniciamos las actividades del presente año. No sabemos cómo vamos a pagarle a la FUBB los $ 100.000 necesarios para poder competir y cómo pagar el presupuesto de un plantel al que le esperamos confiar la futura campaña si es que la iniciamos.
Sabemos que nuestra institución no es la única que está en problemas, aunque otras lo callen pero, «mal de muchos…». No es este nuestro tema.
Nosotros cumplimos con poner en vuestro conocimiento cuál es la realidad del famoso Club A. Goes, el que convoca multitudes. A ustedes, señores, les toca decidir sobre su real futuro, no con parches sino con soluciones definitivas.
Si algo habrá de esperarse será de todos, de nosotros mismos, los goenses.
De lo contrario, estamos ante el fin de una gloria histórica.-
La Comisión Directiva.
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