Castro en el banco, con suerte

Nacional se instaló pasado el mediodía en un coquetísimo hotel ubicado en el cruce de la avenida Roque Sáenz Peña casi Maipú, un recinto «a todo lujo» que los futbolistas tricolores abandonaron pasadas las siete y media de la tarde argentinas (una hora más en Uruguay) para subirse al bus que los llevó hasta la cancha de Vélez.

El periplo por Liniers resultó bastante liviano, porque apenas sirvió para pisar el césped y fundamentalmente reconocer las luces que se encenderán para jugar el segundo tiempo seguramente, ya que la primera parte tendrá luz natural.

Cuando los tricolores llegaron a la ciudad de Buenos Aires se había reconvertido en un infierno por culpa del elevado índice de humedad, luego que la tormenta viajara hacia nuestro país tras sacudir la vecina orilla ayer por la mañana, obligando incluso al retraso de varios vuelos porque Aeroparque permaneció cerrado. Volviendo a la tarde, el debutante ­y seguramente ansioso­ Cardaccio fue el primero en bajar al hall para marchar rumbo al estadio, seguido de Carreño y luego los demás jugadores, cerrando la fila «El Palillo» Vanzini mate y termo en mano; uno a uno pasaron hacia el bus, deteniéndose algunos para conversar algunos minutos con este cronista de LA REPUBLICA, con los colegas de Radio Universal y con un corresponsal de Sport 890, los únicos medios presentes a esa hora en el hotel 725.

En las notas, Carreño dejó entrever la posibilidad de que Gonzalo Castro fuera titular, pero inmediatamente señaló a nuestro medio que si está bien, ocupará un lugar entre los suplentes, lugar al que también aspiran Fernando Muslera, Martín Cauteruccio, Pablo Da Rosa, Carlos Juárez, Marco Vanzini y Marcelo Tejera. *

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