OPINION

Biguá se quedó en la puerta: ¿vuelve a insistir o sale de mercado?

No hay que dramatizar deportivamente cuando uno define una campaña como «fracaso». Esa palabra, que puede sonar agresiva, significa no cumplir o alcanzar los objetivos planteados al inicio, en este caso, de la Liga Uruguaya.

Es duro tildar la campaña de un equipo que accede a la final como de fracaso. Pero es real. Sobre todo cuando invirtió mucho económicamente, buscando un potencial superior al resto, intentando levantar la copa. Cuando en un equipo sumas nombres de gran nivel, como Osimani, Silveira, Owens, y le agregas dos extranjeros, te estás enfocando a buscar el título. Hubo errores muy grandes en el año. Algunos achacables al entrenador Tito y otros que comparte con la Comisión Directiva. La presencia de Rovira no era del agrado del entrenador. Debió aceptar una ficha que no quería. Szczygielski terminó jugando poco y nada, otra ficha mayor que el entrenador reclamó y que no fue de utilidad. Owens estaba en una etapa de recuperación, su estado físico nunca fue el ideal. Jugó 33 partidos, promediando 26 minutos, 11 puntos, escasos 4 rebotes por juego. Se encaprichó muy temprano en el torneo para cortar a un jugador querido por la parcialidad y de rendimiento muy seguro, como Terrel Taylor. Se lo cortó después de 17 juegos en los que promediaba 35 minutos, 17 puntos, 11 rebotes. Se decía que con Taylor no alcanzaba.

McMillan era más fuerte, pero terminó siendo muy rudimentario en ataque e inclusive, muy limitado en libres. Biguá liga muy mal con la lesión de Kenian Weak cuando disponía de un jugador distinto en el medio juego, de gran mano, en 15 juegos, promediaba 27 minutos en cancha con 18 puntos por partido, 43% en triples.

Se lesionó solo ante la UA en el Cilindro y fue un nuevo problema a resolver.

La elección de Stewart nunca fue solución. Muy mal físicamente, su trabajo fue de más a menos. Terminó jugando 18 partidos, promediando 22 minutos, 9 puntos y récord de pelotas perdidas. No se puede decir que la dirigencia no arriesgo. En el medio pasaron Rod Flowers, John Thomas y un draft en el que el equipo apostó a crecer con la llegada de Alejandro Pérez. Pero se terminó armando un plantel en el que el aspecto físico y de ritmo de 3 jugadores fue muy malo. Owens, Szczygielski, Stewart y encima una ficha extranjera que no podía tirar libres. Demasiada ventaja. En el año pasaron demasiados conflictos, rumores, vedettismos, a pesar de todo esto, producto de la calidad individual casi llega. ¿Insiste o se retira de mercado? En algunas horas ya lo sabremos. *

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