El libro del picaflor

­ Picaflor, ¿qué información preparó para cerrar la semana?

­ El Picaflor tiene excelente información vinculada con la agitada interna de Peñarol. No hay paz y todo hace presagiar que puede explotar una bomba en cualquier momento.

­ ¿Qué pasó?

­El pasado miércoles, el contador Damiani por primera vez cortó abruptamente su alocución en la audición «Peñarol Verdad», sin ocultar su gran calentura por temas que le habían ocultado y, como ocurre siempre, le significaron sacar más plata de su bolsillo para afrontar el presupuesto del club.

­ Siga, siga que me interesa.

­La primera calentura fue por el contrato complementario del golero Juan Castillo. Este desembarcó en la calle Reconquista para cobrar la parte en dólares de su contrato y el contador Damiani no se acordaba de que él había firmado el documento. Mascó la bronca y garpó como un caballero… Después, apareció un sobre con los sueldos de los funcionarios del Palacio Peñarol, que fueron reajustados de acuerdo al Consejo de Salarios a partir del 1º de enero pasado, con un 4,98%. Nadie le había informado al contador que tenía que hacer un desembolso mayor. Puso el grito en el cielo cuando María José Raño le entregó el sobre.

­ «Llámenme al tesorero (Fernández Methol) para ver si está enterado de este aumento de sueldo de los funcionarios del Palacio», gritó el veterano dirigente . «Perdón contador, Fernández Methol está en Punta del Este», le respondió una incrédula secretaria. «Llámenlo igual porque quiero saber si él estaba enterado», reclamó el presidente aurinegro.

­ ¿Y?

­A los pocos minutos apareció en el teléfono Juan Fernández Methol, que trabaja con él en su estudio, y le confesó que él tampoco estaba enterado del aumento de los salarios de los funcionarios. ¿Conclusión? Una vez más el contador Damiani terminó siendo el hijo de la pavota y tuvo que poner guita de su bolsillo para cumplir con el Consejo de Salarios. Pero aquí no termina la historia de ese miércoles caliente del presidente aurinegro.

­ Por favor, vaya al grano que me copa esta historia.

­La tercera calentura del contador Damiani el pasado miércoles, que reflejó en los micrófonos de CX 10, se debió a que entre los documentos que le mandaron del Palacio Peñarol figuraba uno por el cual el club tiene que pagarle U$S 100.000 al empresario Walter Audifred por el préstamo del Pelo Ortiz…

­ ¡Cuánto!

­Cien mil verdolagas. Cuando se enteró de lo que había acordado con Audifred uno de los consejeros de la oposición se quería tirar del octavo piso de su bunker de la calle Reconquista. «Cómo van a pagar U$S 100.000 por el Pelo Ortiz? ¿Quién es el Pelo Ortiz para costar U$S 100.000?», puteaba Damiani en su despacho.

­ ¿Quién fue el que negoció con Audifred el préstamo de Ortiz?

­El arquitecto Atijas, que es amigo de Audifred, con quien ya ha hecho otros negocios en Peñarol ­el Beto Acosta, por ejemplo­ fue quien selló el acuerdo. Claro, a la hora de ponerse, el que sufre las consecuencias es el octagenario presidente, que ve que con la generosidad de sus pares se está haciendo carne propia uno de sus dichos preferidos: «Si saca y no pon, se acaba el montón». *

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