El Libro del Picaflor
– Picaflor, ¿cómo lo están tratando sus informantes este verano?
-Diez puntos. Están trabajando a full porque las noticias no paran y piden cancha.
– ¿Qué tiene para hoy?
-Una historia impresionante, muy pero muy jugosa que ocurrió el 31 de diciembre de 2006, en Punta del Este, a la altura de la Parada 3, que generó un revuelo fenomenal por las credenciales de los protagonistas.
– Cuente, cuente.
-Antes de ir al grano El Picaflor quiere dejar constancia que diferentes fuentes han confirmado el hecho pero han diferido en pequeños detalles del entorno que en nada modifican la historia…
– No empiece con los amagues Troquílido, y meta el gol.
-Un grupo de brasileños que coparon Punta entre el 24 de diciembre y el 6 de enero- llegaron a un restaurante para despedir el 2006 y darle la bienvenida al 2007. Los tipos estaban «retranqui» como dicen los muchachos ahora, sin molestar a nadie. Pidieron una botella de champaña y cuando la van a descorchar, accidentalmente, uno de ellos mojó a un uruguayo que estaba con sus amigos en la mesa contigua. Los yorugas se manijearon, reaccionaron, no aceptaron las disculpas y se armó una batahola de considerables dimensiones.
– ¿Y?
-La mayoría de los comensales no conocían a los iracundos yorugas que no aceptaron las disculpas de los brazuka pero había uno de los participantes que no pasó inadvertido. Y menos aún, cuando tuvo la desgracia de ser alcanzado por un derechazo de un bayano que lo arrojó a la lona.
– ¿De quién me está hablando?
-No apure caballo flaco en repecho, porque los otros protagonistas no eran conocidos para la farándula esteña como lo es su patrón, pero sí son caras conocidas para los periodistas deportivos.
– ¿Por qué?
-Porque jugaron muchos años al fútbol en los equipos grandes de nuestro medio e incluso en las selecciones nacionales.
– Perdón, ¿usted que es tan independiente no se anima a llamar a las cosas por su nombre?
-Achique un cambio porque se puede comer un garrón y caer a la lona… La historia ocurrió así. Paco Casal, el cabeza José Luis Salazar, integrante del Grupo, radicado en España, y Jorge Villazán, que trabaja en Miami para GOL TV, fueron a despedir el año a un restaurante de la Parada 3. Unos brasileños tuvieron la mala liga de mojar a Villazán cuando descorcharon el champaña, empezaron a discutir, sacaron la corneta y se armó flor de quilombo. Hete aquí que, con tanta mala suerte para nuestros compatriotas que los rivales extranjeros, eran tipos fornidos, de buena condición física y metían la mano como los pungas.
– ¿Conclusión?
-Paco Casal, Jorge Villazán y el cabeza Salazar cobraron feo, les llenaron la cara a dedos y trompazos. El más afectado por los brasileños fue Salazar que salió en defensa de su amigo, pero cuando intentó pararse, lo zumbaron de entrada y perdió todas las referencias de sus rivales… A Villazán, le pegaron con una hielera sobre el arco superciliar de un ojo y le provocaron un corte en la ceja. Los testigos del hecho accidentalmente había un periodista dicen que la actuación de Paco Casal en el combate era digna de una película de dibujos animados.
– ¿ Por qué?
-Porque mientras Villazán y Salazar peleaban en diferencia de condiciones, Paco Casal se arremangaba las mangas, chamullaba desde atrás para la tribuna pero no se decidía a ingresar al ring, mientras sus colaboradores cobraban. Cuando Paco se decidió a meter sus manos, no hizo patria porque lo sorprendió un derechazo de un «grone» que medía como dos metros y adiós paquito. Se desparramó como leche hervida y besó la lona. La pelea fue el comentario de los montevideanos que frecuentan Punta del Este, de algunos porteños que conocen al empresario, de muchos periodistas uruguayos algunos de ellos empleados de Paco Casal pero permaneció oculto hasta el día de hoy que El Picaflor lo comparte con sus fieles lectores.
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