Con Carreño, Nacional pretende comenzar a ordenar la casa

Finalmente Daniel Carreño será el nuevo técnico del Club Nacional de Fútbol. El retorno de Carreño, un técnico de la casa, al Club parece querer constituirse en el primer hito para enderezar un año que empezó mal barajado para los tricolores.

Carreño sustituye a Martín Lasarte, a quien no se le dio la posibilidad de alcanzar el trienio. Lasarte, demostrando una dignidad resaltable en una época de miserias humanas, se autoexcluyó luego del manoseo del cual fue objeto el año pasado, y que sin dudas hubiera sido reiterado en estos días. Durante el proceso anterior de Carreño, Nacional jugó buen fútbol y había dejado buen recuerdo, pero indudablemente ésa no fue la única razón: más bien diríamos que la elección surge por ser lo que quedó luego de sucesivos descartes.

Mientras Alarcón gritaba a voz en cuello que nadie lo apuraba, la situación pareció descontrolársele el miércoles luego del paro de jugadores y decidió acelerar los procesos. Alarcón, cuyas buenas intenciones nadie duda, no comenzó con buen pie su presidencia. No es cierto lo que afirma, que él tuvo que tomar el hierro caliente porque no había nadie. Hubo lucha electoral. Había otro grupo de socios que querían asumir riesgos.

Alarcón y Della Valle pareció ser una fórmula conciliadora.

El actual presidente parecía contar con grandes beneplácitos, incluso de parte del plantel, el mismo plantel que como primer medida le hizo un paro. Y no es cierto que tomó una situación ajena.

Alarcón y Della Valle ya eran dirigentes; éste, incluso, fue presidente de la institución en los últimos cinco meses. No los tomó de sorpresa la crisis institucional que se vive.

Sin duda el nuevo titular de la institución de los Céspedes esta dispuesto a marcar su impronta, no obstante lo cual, lo vivido el miércoles parece mas a una situación en un club de barrio, que a la de un equipo que en un mes y medio enfrentará por la Libertadores al Campéon del Mundo y que deberá buscar llegar en la primera mitad del año a la obtención del tricampeonato.

«Al que nace barrigón es al ñudo que lo fajen», dice el dicho, y si el mismo se cumple, triste panorama habrá de vivir uno de nuestros clubes grandes.

La lista de «unidad» no es tal, las deudas pululan, y el poderío deportivo esta en tela de juicio. Muchos pensaron que Della Valle y Balbi ejercerían el poder entre bambalinas, pero los primeros días de gestión de la nueva directiva parecieran establecer un mentiz a tales supuestos. En medio de esta debacle, los jugadores con varios meses de atrasos en sueldo, y varios premios refinanciados están en una situación complicada, pues, su «referente» dirigencial en la pasada directiva demuestra no tener las soluciones a corto plazo.

Las próximas semanas pueden resultar claves para determinar como sigue desarrollándose la «interna» alba, que en principio parece complicada. Quizás la elección del técnico albo pueda empezar a cerrar este puzzle cuya resolución no parece que sea propia de dirigentes sino de magos. *

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