Refrán acertado
Por Enrique Yanuzzi
Un viejo refrán dice: «Nunca segundas partes fueron buenas». Qué razón, qué cierto, cuánta verdad. La segunda parte del año en materia del fútbol profesional ha sido chata, mala, discreta, sin emociones, lejos del buen fútbol.
Las fechas resultan interminables, los partidos son anunciados, repetidos y se juega prácticamente a ritmo de carreta.
Por supuesto que no se debe omitir la sangría que sufrió nuestro pobre fútbol profesional.
Por ejemplo, se fueron goleadores. Eso es letal para cualquier actividad.
Cuando apareció este nuevo proyecto del fútbol profesional, algunos «bomberos» dijeron que el fútbol iba a mejorar, que varias figuras arribarían a nuestra plaza, que los equipos iban a estar mejor económicamente, todo «verso», simplemente eso. Nada más. Al contrario, se fue un «pueblo», si no, repase conmigo; Pandiani, Alvez, Emerson, Iván Alonso, Pacheco, son todos goleadores, son todos jugadores veloces y talentosos.
Como contrapartida, los que llegaron fueron muy pocos, al caso el colombiano Escobar, que al fin de cuentas ni titular es en el once violeta.
Así es difícil salir del pozo. Siempre en el segundo torneo del año, las cosas mejoran. Primero por entrar en etapas de definición, segundo por el rodaje de los equipos. Estas dos situaciones en este año lamentablemente no se dan.
Más allá de la pelea por el título, situación que no está definida, los equipos, salvo raras excepciones, han bajado notoriamente su accionar.
El fútbol uruguayo tiene bien marcadas las edades de los protagonistas. Por un lado están los veteranos, algunos pasan los cuarenta y por el otro están los botijas que con edad y condiciones a mejorar en Tercera, tienen que jugar en primera.
Está faltando la generación del medio, la mayoría para colmo de males está sin jugar en el exterior y actúa en equipos de segunda.
De la misma manera que ayer señalaba que las tribunas están vacías, también hoy subrayo que el buen juego y los buenos jugadores están ausentes casi todos los domingos.
Grandes diferencias
Otro factor importante para la escasa expectativa es la notoria diferencia entre cuatro o cinco equipos y el resto.
Esa distancia está en el confort, en la alimentación y en el entrenamiento diario. Ni pensar en la concentración previa y posterior al juego.
Estas diferencias hacen previsible lo que va a suceder y se pueden hasta dar paupérrimos desempeños como los de este fin de semana, en donde los grandes terminen ganando igualmente.
Este campeonato es largo, repetido y con el agravante del poco interés que tiene el aficionado por lo que se muestra en la cancha.
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