Lo que quedó del Rally de Francia
Desde Córcega
Este fin de semana vivimos tres etapas de Rally a puro desastre, cosa que ni siquiera hubiéramos imaginado de la fecha francesa, donde está la sede de la Federación Internacional de Automovilismo.
Nunca, en este Mundial de Rallys tan perfectito y profesional, se nos ocurrió pensar en que a las autoridades (altaneras y omnipotentes) se les quemarían tanto los papeles, demostrando por momentos no saber qué hacer ni cómo solucionar los problemas, cosa que siempre exigen a los otros organizadores que estén previstas.
Este Rally de Córcega fue lo peor que hemos visto en cuatro años ininterrumpidos de coberturas de fechas mundialistas y estamos seguros que tras ella –si fuera otro país el organizador– se quedaría fuera de los calendarios ipso facto.
Más allá de todo eso, también –aunque mucho menos que lo lógico– hubo competencia y de lo de arriba y sobre la parte netamente deportiva nos extenderemos a continuación.
De carrera poco y nada
La carrera estaba pactada a 18 tramos clasificatorios, divididos en tres etapas iguales, y de ellos se corrieron sólo 15.
En su afán de bajar costos las autoridades de la FIA y locales han modificado cosas –en todas las carreras– que van en detrimento del espectáculo y de la parte deportiva propiamente dicha.
Por ello, las carreras han bajado sensiblemente en cuanto a tramos y kilometraje de sprint se refiere.
Este Rally francés tenía 390 kilómetros de tramos de velocidad y sólo quedó en un poco más del 80%. Eso es demasiado poco, máxime cuando la competencia no contaba –ya de antes– con tanto.
Hay que ser justo y reconocer también la pericia de los pilotos, que en este Rally particularmente tan enredado, con tanta curva, con precipicios y montañas por todos lados y tan estresante por lo que significa ver que otros pilotos se desbarrancan y las autoridades no dan seguridad plena. Eso es muchísimo y equivale al doble de dificultad de cualquier otro.
Aún así los Rallys de hoy son muy cortos y la misma masa de gente que sigue estas competencias piensa que se ha perdido el espíritu, la esencia misma de ellos.
Hoy –como están las cosas– es casi seguro que por lo menos un especial se anula y por eso cada carrera es más corta, lo que obliga a correr al sprint y por consecuencia a andar más jugados (a los pilotos).
Ello, aquí en Córcega además de correrse muy poco por los tres tramos que se anularon totalmente hubo un 4º en el que tras el accidente de Tommi Makkinen, se obligó a los pilotos a correr por esos peligrosísimos caminos con las gomas frías, después de haber esperado a que se quedara libre el camino. La desorganización, por ende, y más allá de no saberse qué hacer y sólo suspender pruebas llegó acá al límite de poner en serio riesgo la integridad de los pilotos.
De servicio y diligencia, nada
Hemos trabajado y ustedes han podido tener las noticias frescas y de primera mano luego de haber enviado la información escrita a mano en un promedio de 7 horas o más, eso significa trabajar y demorar el triple de lo normal.
Eso quizá no nos incomode tanto más allá del mayor esfuerzo que significa.
Lo que nos molesta es la falta notoria de voluntad y vocación de servicio que mostraron indefectiblemente quienes estaban para atender a la prensa.
La Sala de Prensa precisamente ha sido un desastre por el trato y la falta de elementos para trabajar.
No había computadoras (o máquinas) para escribir y mandar faxes.
No había máquinas conectadas a Internet para mandar mail (correo electrónico).
No había lapiceras, no había ni lo necesario.
Lo que más nos molesta es que estábamos en el Rally de Francia donde teóricamente todo tendría que funcionar de acuerdo a lo que pide la FIA en los otros Rallys del Mundial.
Por el Rally hemos recorrido –gracias a Dios– el mundo y nunca vimos algo igual.
Eso es el Rally francés, el de los mandamás de la FIA, el que nos hace que por primera vez tuviéramos ganas de que la carrera se terminara, que pasara de una vez por todas.
Sobre los accidentes
Hubo cuatro accidentes importantes y graves que pudieron ser peores aún.
De ellos, tres involucraron a pilotos importantes y de equipos oficiales, a saber y por su orden: Freddy Loix, Colin McRae y Tommi Makkinen.
El otro fue del italiano Pedersoli, que se fue por un precipicio y destruyó al debutante Fiat Punto Kit Car. En todos estos casos fueron caídas al vacío que pudieron terminar muy mal, es más, en el caso de McRae las cosas no fueron tan suaves como se pintaron en un principio aquí.
El escocés cayó desde 50 metros y quedó aprisionado 45 minutos hasta que lo llevaron en helicóptero a un hospital en el que ayer por la mañana lo estaban operando por una quebradura con complicaciones neurológicas que podían llegar a afectar también al ojo.
Loix se fue 80 metros para abajo a cien metros de haber largado el primer especial del Rally y todo indicaría que fue producto de un error de conducción o confección en la hoja de ruta.
Makkinen, en ese mismo tramo pero en la repetición del último día, subió 17 metros en 900 metros en los que pasó por un par de retomes y se cayó al mismo lugar donde hacía 20 segundos había largado.
En este caso se llevó con él a un fotógrafo que terminó con algunas partes quebradas y en el accidente de Pedersoli los heridos fueron cuatro.
Esto significa que tampoco la gente estaba bajo control a pesar de los malos tratos y falta de respeto (sobre todo hacia los extranjeros) de la gendarmería de Córcega.
Los accidentes demuestran que –ahora que los autos van cada vez más rápido– dos pasadas de reconocimiento es muy poco y máxime en estas competencias de asfalto con precipicios y montañas por doquier.
Esta, como otras tantas, será una de las reculadas más importantes que deberá dar la FIA, en bien de los protagonistas aunque los de los equipos oficiales protesten por tener que trabajar más. Ese será algún sacrificio que deberán hacer para seguir ganando 2, 3 o 5 millones de dólares por año pero –esto es lo mejor– para poder disfrutarlos después.
Méndez volvió a casa
Gabriel Méndez se encuentra de regreso en nuestro país tras su participación en este Rally Francés y por aquí ha cerrado su participación en el Mundial de 2000.
Más allá del análisis que haremos en algunos días más sobre, precisamente, toda su temporada.
Hoy hemos de concluir que en esta carrera ha logrado redondear un buen trabajo.
Ya les comentamos en nuestros informes diarios sobre cómo trabajó en la carrera y los porqués del balance diario positivo.
Simplemente a modo de resumen les diremos que cumplió con su cometido de llegar por delante de los argentinos (con más presupuesto y por ende mayor capacidad de entrenamiento, etc.) y con buen margen.
Quienes llegaron por delante, era lógico que lo hicieran y nada más.
Trelles se quedó
Gustavo Trelles, entretanto, se ha quedado en Europa donde aprovechará para descansar y diagramar su próxima participación en el Rally de San Remo, a disputarse el fin de semana del 19 al 22 de los corrientes.
El tetracampeón mundial espera restablecerse allí y lograr achicar la diferencia que hoy le lleva Manfred Stohl (8 puntos), cosa que de no lograr pondría en serio riesgo su chance de obtener el 5º cetro consecutivo hoy, cuando faltan tres carreras y hay 30 puntos en disputa.
La victoria del austríaco le ha obligado a incluir en el plan anual la carrera que cerrará el campeonato, nos referimos al Rally de Inglaterra que se co
rrerá en un mes y fracción.
Parece mentira
Esta nota fue producida ayer en un barco que une el puerto de Bastiá con el de Marsella.
La nave se llama «Paglia Olbra» y es de bandera corsa.
A su tripulación le tenemos que agradecer por permitirnos enviar Vía Fax Satelital esta nota.
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