Estados Unidos se tomó su tiempo para clasificar a semifinales
Stanislav Eremin, el técnico ruso, tuvo las cosas claras todo el partido: los suyos no salieron «a disfrutar de la experiencia», como se decía en ocasiones pasadas al enfrentarse a equipos de profesionales estadounidenses. Rusia salió a intentar aprovechar ese remoto uno por ciento de posibilidades que hay de dar un susto a las estrellas de la NBA y entrar en la historia.
Pero, como viene siendo habitual en el torneo, la concentración resulta imposible de mantener los cuarenta minutos ante un equipo que tarda en entrar en calor, pero que luego no ceja en su dura defensa, ahoga las ideas y conduce a la desmoralización. En cuanto a su ataque, sigue siendo discontinuo, pero Kevin Garnett y Vince Carter volvieron a destacar como sus puntales básicos.
Como de costumbre, Estados Unidos tardó cinco minutos largos en enterarse de que el partido había dado comienzo, y otros cinco más en remontarlo. Seguramente un factor significativo en esos problemas para entrar en los partidos estriba en la insistencia del técnico Rudy Tomjanovic en colocar a Gary Payton de base: el gran jugador de los Seattle Supersonics nunca ha llevado bien las riendas del equipo, que mejora en cuanto Jason Kidd está en pista.
Sea como fuere, los rusos se hicieron pronto con un marcador de 12-2, con apenas una canasta para los estadounidenses en los primeros cuatro minutos de juego. Además, sorprendían con un juego rápido que cazaba una y otra vez a los estadounidenses en el contragolpe.
La mejora en la circulación de balón y la selección de tiro que produjo la entrada de Kidd permitiría empatar el partido (22-22), aunque los estadounidenses no consiguieron soltarse en el marcador en toda esa primera mitad, debido especialmente a la efectividad del pivot Alexandre Bachminov y la calidad de Andrei Kirilenko, un veinteañero llamado a muy grandes objetivos Un exceso de precipitación en algunas acciones finales permitió, con todo, que se fueran al descanso los estadounidenses con un 46-41. En la segunda mitad, los rusos se vieron de inmediato diez puntos por debajo, y aunque aguantaron el tipo sin encajar un gran marcador, terminaron por perder las esperanzas por entrar en diferencias inferiores a diez puntos. Eso sí, supieron estar a la altura del espectáculo ofrecido por sus rivales con canastas de gran mérito.
Escenario: Super Dome de Sydney, 15.000 espectadores
Arbitros: El canadiense Rick Degagne y el esloveno Iztok Rems
ESTADOS UNIDOS 85 : Payton (2), Houston (5), Carter (15), Garnett (16), Mourning (8) -cinco inicial-. Kidd (10), Hardaway (0), Allen (4), Smith (8), Abdur Rahim (2), Baker (13), McDyess (2). DT: Rudy Tomjanovic
RUSIA 70 : Eugeni Pachoutine (7), Zakhar Pachoutine (8), Avleev (6), Morgunov (11), Bachminov (12) -cinco inicial- Bazarevitch (2), Tchalkhine (4), Kirilenko (11), Panov (0), Fetissov (9). DT: Stanislav Eremin.
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