Con el corazón
Marla Runyan, una atleta casi invidente de Estados Unidos y campeona múltiple de los Juegos Paralímpicos, logró clasificarse para las semifinales de los 1.500 metros en los Juegos de Sydney.
La deportista de 31 años acabó en séptimo lugar en la serie dos pero pasó a la siguiente ronda por mejor tiempo, 4:10,83. Runyan, que trabaja con niños sordos y ciegos, ha venido sufriendo una degeneración de la retina desde que tenía nueve años y sólo tiene una visión periférica.
Fiel creyente
El bicampeón olímpico de los 10.000 metros, el etíope Haile Gebrselassie no quiere llevarse a casa la medalla de oro que ganó. «Entregaré a la iglesia mi medalla de oro», aseguró el mejor corredor de largas distancias del mundo y profundamente creyente. En 1996 hizo lo mismo con la medalla conseguida en la misma distancia.
Oro de las cuatro décadas
La bielorrusa Ellina Zvereva, que cumplirá 40 años el próximo 16 de noviembre, ganó la medalla de oro de lanzamiento de disco, con una marca de 68,40 metros, realizada en el tercer ensayo.
Amor olímpico
En la medida que se van repartiendo las 300 medallas en disputa en los Juegos de Sydney, va aumentando el uso de condones en la Villa Olímpica. Un vocero de la empresa distribuidora de preservativos consideró que el aumento del consumo de condones revela que, a medida que los deportistas van terminando sus competencias, pasan a dedicarse a actividades atléticas «fuera de las pistas».
«Si comparamos con la demanda en la primera semana de Juegos, el medallero está aumentando dentro y fuera de la arena deportiva», expresó Burton Van Rooyen, quien sin embargo no reveló qué país se llevaría más medallas en la modalidad «uso de condones».
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