Remando contra la corriente
El canotaje es en la actualidad, al igual que como sucede en otros deportes de agua como el yachting y remo, referencia obligada a logros deportivos. Un claro ejemplo de esto son los pasados Juegos Odesur, en los que en esta disciplina se obtuvieron cuatro medallas, dos bronces en C1 1000 metros y C1 200 metros por parte de Darwin Correa, y dos platas, en K1 500 por parte de Cristian Vergara y en K1 1000 metros a través de Marcelo D´Ambrosio.
Este competidor, de 27 años de edad, ya está clasificado para los Juegos Panamericanos de Brasil, pero apuesta a un cambio para mejorar sus posibilidades.
D´Ambrosio nos contó cómo llegó a ganar una nueva medalla sudamericana, el camino que tuvo que recorrer para hacerlo, al tiempo que analizó el deporte en general con vistas a su desarrollo.
–¿Qué repercusiones tuvo a su retorno al Uruguay, luego de competir en los Juegos Odesur la obtención de la medalla de plata en K1 1000 metros?
–Repercusiones sobre todo con la familia, que siempre está apoyando e impulsando cada vez que es necesario. De algunos allegados también, que son esos que siempre están.
–¿Cómo fue su preparación para estos Juegos?
–En lo personal entrené para este evento con la «cabeza» en que sería el último, porque las condiciones económicas actuales me obligan a trabajar. Para estos Odesur, la exigencia que sufrí fue muy dura, entrenaba muy temprano a la mañana y me iba muy tarde en la noche a mi casa. Por lo general estaba despierto a las 6 y entrenaba natación en el ISEF Instituto Superior de Educación Física –de 6:30 a 9 horas, donde estudio. Después de allí me iba a Lagos de Calcagno, donde practicaba remo un par de horas, volvía al ISEF para las clases de la tarde y nuevamente a entrenar de noche a la pista.
–¿Hay muchas diferencias en los botes para competir?
–Es difícil, porque nosotros tenemos que solventar los botes para entrenar. Hace algunos años en el Acal Náutico Club hicimos una colecta con mucho esfuerzo para comprar un kayak de fibra de carbono. Al año siguiente, como la Federación Internacional cambió las medidas y se hicieron abiertas, todos optaron por botes más pequeños y ese quedó desactualizado a nivel internacional.
En los Odesur, nosotros competíamos con un bote de U$S 300 de fibra de vidrio, mientras que todos los rivales lo hacían con uno que costaba U$S 3000 de fibra de carbono, de última generación. Una gran diferencia que a la larga evidentemente se nota.
–¿Y en qué otros aspectos notaron grandes diferencias?
–Hay muchas diferencias hasta en la alimentación. Yo para ir a entrenar llevaba una vianda con comida que era lo que me hacía en mi casa para comer, mientras que los rivales de los Juegos, según nos contaban, entrenaban para el torneo con un suplemento dietario balanceado, vitaminas y complementos que para nosotros son inalcanzables económicamente.
–¿Cómo se cambia esta realidad?
–Si el Estado apoya las empresas privadas también lo harán. Hoy solo una está conmigo y me acompaña desde hace 5 años que es el Casmu, que me proporciona la cobertura médica en forma gratuita. Si bien intenté en un tiempo conseguir otros apoyos, no los he logrado. Por ejemplo, pedí a una empresa de transporte interdepartamental que colaborara conmigo en mis traslados a Canelones a entrenar y denegaron mi petición. Por eso creo que el primero que debe dar el ejemplo es el Estado.
–¿En qué aspecto considera que se está fallando para que se logre mejorar a nivel nacional e internacional?
–El Estado no tiene un plan de trabajo con los deportistas de alto rendimiento ni los cuida como debería. El mismo intenta enfocar el tema desde un lado social, que en definitiva es correcto, pero no saben aprovechar a los deportistas referentes como atractivo para la práctica y desarrollo del deporte. En muchos aspectos cuando se logran determinadas consagraciones a nivel internacional es un atrayente para los jóvenes valores, pero al no existir un plan de acción y apoyo definidos, estos se pierden por las necesidades del caso. En los otros países del continente existe una propuesta de trabajo definida con el deporte, por ejemplo apoyos en el transporte, alimentación, económicos con viáticos etc. Aquí nada de eso es una realidad, todo se da a influjo del deportista y su bolsillo.
— ¿Qué apoyos recibió en su carrera?
–La única organización que siempre está para apoyar y ayudar con todas sus posibilidades a los deportistas, ya sea con becas económicas o de algún otro tipo, es el Comité Olímpico Uruguayo. Si no fuera por el COU, muchos de los deportistas ya hubiéramos abandonado nuestras carreras. Un ejemplo es mi caso, hace dos años que hubiera dejado de competir y no hubiera ganado la medalla obtenida en los Odesur, porque estaría alejado del deporte.
–¿Ya está pensando en los Panamericanos de Rio de Janeiro?
–La idea es que tenemos que arrancar ya con la preparación, pero hoy lo económico pesa mucho más. Para competir en igualdad de condiciones con los adversarios habría que empezar ya con un trabajo a largo plazo que nos permita llegar en óptimas condiciones. Para eso se necesitan determinadas condicionantes que si no se dan, nunca se podrá avanzar y muchos deportistas se terminarán alejando del deporte.
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