Las reinas yanquis del balompié quieren más oro y no piensan abdicar

La selección femenina de fútbol de los Estados Unidos, que reina en el belompié mundial desde hace cuatro años, expondrá su medalla dorada, mañana ante Noruega, en la final de los Juegos de Sydney 2000 y no parece tener intenciones de abdicar.

«Tenemos la misma motivación de siempre. Ganamos el grupo de la muerte y eliminamos a Brasil en semifinales, que jugó un gran partido», declaró April Heinrichs, entrenadora de las yanquis y una de las pioneras del balompié femenino en su país.

Las norteamericanas, campeonas del mundo en la Copa Mundial en 1999, se medirán a la hora 6 de nuestro país, en tanto que Brasil y Alemania disputarán la medalla de bronce en el preliminar por el tercer puesto a las 3 de la mañana, en el Sydney Football Stadium.

Consultada en una sala de conferencias del City Pavilion del Centro de Prensa de los Juegos, en pleno Anillo Olímpico, a 20 km del centro de la ciudad, Heinrichs admitió, sin tanto exitismo, que sus jugadoras «no están tocando la misma canción (en materia de funcionamiento colectivo)».

Estados Unidos no jugó a la altura de sus quilates en Australia, pero la adiestradora (en enero de este año), encontró el argumento para justificarlo al decir que jugaron la primera ronda en una llave que metía miedo, contra Nigeria, China y Noruega.

«Estamos en una transición, con la incorporación de nuevas jugadoras. Pero siempre aceptamos los desafíos y no perdimos motivación», dijo, pese a que conduce un equipo de veteranas que puede estar sintiendo el peso de tantas batallas y debilitándose su sed de trofeos, después de haber ganado todo.

Contra las brasileñas fueron dominadas al menos durante setenta minutos del encuentro y encontraron un regalo del cielo en una salida desafortunada de la portera Andreia que le dejó el balón servido en bandeja a la estupenda goleadora Mia Hamm.

Como si fuera un sortilegio, también Noruega sufrió un asedio abrumador de Alemania durante el otro encuentro semifinal y ganó con un gol en contra de Tina Wunderlich.

Con una dosis mayor de realismo, el entrenador de las noruegas, Per-Mathias Hagmo, declaró «Nosotros tuvimos un poquito de suerte, pero realizamos una buena performance en el torneo y estaremos bien para disputar la final».

Las favoritas son, sin embargo, las estadounidenses, con un equipo fogueado, liderado en la cancha por jugadoras que superan o están por cumplir los treinta años, como Mia Hamm, Julie Foudy, Carla Overbeck, Brandi Chastain, Kristine Lilly, Joy Fawcett y Tiffeny Milbrett.

Shannon Mac Millan, que está por cumplir 26, declaró que EEUU no rindió porque «Brasil jugó un gran partido» y no porque se hayan erosionado las ansias de victoria.

Por su parte, Julie Foudy dijo «Los resultados no se sostienen con suerte. Yo tal vez estaré un poco vieja para pensar en los próximos Juegos en Atenas 2004″, sin perder el humor a pesar de que a ninguna mujer le agrada que le pregunten asuntos relacionados con su edad.

Mac Millan tampoco perdía el buen talante durante la rueda de prensa con decenas de periodistas que buscaban entrevistar a las estrellas del fútbol femenino y cuando no la reporteaban, se entretenía leyendo un libro.

Toda una señal de la serenidad de espíritu con que afrontan el desafío de ganar por segunda vez consecutiva el oro olímpico, como en Atlanta 96 y sin intenciones de abdicar su reinado.

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