Rueda de prensa en Sydney
El partido de baloncesto disputado entre Estados Unidos y Nueva Zelanda en los Juegos de Sydney no tuvo historia ante la superioridad de las estrellas de la NBA, pero los profesionales tuvieron a la postre una sorpresa inesperada: el baile de la «haka» por parte del equipo rival. Los jugadores neozelandeses, después de encajar un 102-56 en contra, pidieron a los estadounidenses que se sentaran y asistieran al tradicional baile guerrero maorí, popularizado en el mundo del deporte por la selección de rugby de su país.
Kevin Garnett reconocería después que «no quisiera parecer irrespetuoso, pero jamás había oído hablar de este baile. Nos sentamos y miramos con el respeto que nos pidieron que mantuviéramos. Es algo interesante, demuestra una gran unidad del equipo».
Pese a la tremenda derrota, los neozelandeses eran felices con la oportunidad de haber vivido ese encuentro histórico para ellos. «No todos los días podemos jugar en Nueva Zelanda contra profesionales de la NBA», explicó Paul Henare, que destacó la experiencia como «algo inolvidable».
Su seleccionador, Keith Mair, destacó «el gran respeto con el que los estadounidenses nos han tratado. Sabía que nuestros jugadores estaban muy excitados por este partido y me alegra que lo hayan disfrutado tanto».
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