El Libro del Picaflor
-Picaflor, ¿qué información tiene para hoy?
–Ajústese los cinturones que el plumífero va a decolar.
-¡Qué pasó!
–En las últimas horas estuvo en Montevideo por espacio de diez horas, don Francisco y a pesar de la intención de no levantar polvareda, se filtró su arribo y anduvieron varias moscas intentando entrevistarse con él.
-Perdón, usted se está refiriendo al conductor de Sábados Gigantes; ¿no?
–Como dijo el Pepe Mugica, ¡no sea nabo! El Don Francisco que llegó a Montevideo en un viaje relámpago fue Paco Casal. El martes estuvo almorzando con su amigo Humberto Schiavone, en la zona de Tres Cruces, visitó a su mamá, paso un rato por las oficinas de la calle Divina Comedia, se recalentó como es de costumbre cada vez que visita a Tenfield SA y se regresó a Buenos Aires.
-¿Usted cómo está al tanto de la agenda del Zar?
–Las fuentes de información son sagradas, nunca se revelan. Lo que realmente impactó al Troquílido fue la historia que le pasaron. Según la fuente, hubo dirigentes de Peñarol que cuando se enteraron a Paco Casal estaba en Montevideo, intentaron contactarse con él y para ello aspiraban a que los buenos oficios de Humberto Schiavone les abriera la puerta para concretar el encuentro.
-¿Usted me está cargando?
–Posta, posta. Hubo dirigentes de Peñarol que querían hablar con Casal para plantearle que visitara al contador Damiani en su oficina de la Ciudad Vieja, » para darle un abrazo», limar las asperezas para iniciar las negociaciones en pos de una solución por el diferendo de Bueno, el Cebolla Rodríguez y Joe Bizera.
-Esto parece un cuento de Kafka, ¿sabe?
–También puede ser un cuento de Poe o un capítulo de una novela de Agatha Cristhie.
-Al final, ¿Damiani se entrevistó con Casal?
–Controle su ansiedad. No hubo encuentro entre el contador Damiani y Paco Casal porque los ideólogos del encuentro -querían sorprender al contador Damiani que está bajoneado por un problema de salud- no lograron contactarse con Humberto Schiavone, que era la llave para abrir la puerta. Cabe recordar que este empresario fue el que arrimó a Peñarol al golero Castillo, tiene buena relación con los dirigentes Manyas pero tiene códigos. Quienes lo conocen dicen que » el Humberto nunca entregaría a un amigo», por lo que la idea de concretar el encuentro Damiani- Casal, murió al nacer. Además, don Francisco tampoco hubiera accedido a ese pedido porque está recontra caliente con los dirigentes de Peñarol, que públicamente dicen una cosa y después, en voz baja, piden clemencia para que se reúna con el contador.
-Con razón no hay votos en el Consejo Directivo para expulsar a Casal, ¿no?
–Como dice el Quique Yannuzzi, no se coma la pastilla. A Paco Casal no lo van a expulsar nunca de los registros sociales de Peñarol, como han solicitado decenas de asociados, porque hay interés en cobrar la guita por los derechos federativos de Bueno, Cebolla Rodríguez y Bizera. Y además.
-Siga, siga, que me interesa.
–Usted saque sus propias conclusiones. El informante del Troquílido le comentó: » hay dirigentes y allegados a Peñarol que hicieron negocios durante el noviazgo que mantuvieron con Casal, por lo tanto, el empresario sabe muchas cosas y si abre la boca puede explotar una bomba». Esta frase quizás explique, porque no se levantarán nunca las ocho manos que se necesitan para expulsar a Casal de Peñarol. *
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