El Libro del Picaflor

– Picaflor, ¿qué novedades tiene para sus fieles lectores?

Esta historia de hoy se la contó con lujos y detalles una fuente policial muy seria. Y no tiene desperdicios.

– Cuente, cuente.

– Los amigos de lo ajeno no le perdonan la vida a nadie. El pasado sábado por la mañana, un hombre vinculado a la Asociación Uruguaya de Fútbol estaba esperando lugar en la vía pública para alinear a su vehículo, sentado en el habitáculo delantero, escuchando música. Bajó el vidrio de su sector, sacó el brazo izquierdo, encendió un pucho y de repente, apareció como un fantasma una persona decidido a robarlo, a plena luz del día…

– Por favor, no empiece con los misterios y vaya al grano.

– El ladrón al ver que no tenía éxito por las buenas, le pegó un piñazo en la cabeza al hombre que aguardaba sentado en su coche para ingresar al taller y se armó un quilombo de novela. Eran las nueve y poco de la mañana. El sitio está a escasas tres cuadras del Palacio Legislativo y a menos de media cuadra de la Seccional 6ª de Policía. La impunidad del ladrón sorprendió a todos los transeúntes que a esa hora coincidían en el lugar.

– No me va a decir el nombre de la víctima.

– No apure caballo flaco en repecho… La víctima lejos de amilanarse, metió huevos, salió del auto y empezó a correr al ladrón que lo había intentado intimidar con un «caño» sin éxito. La diferencia de peso y masa corporal jugó en contra del agredido pero contó con la colaboración de otros transeúntes que se dieron cuenta que lo habían intentado afanar, salieron detrás del delincuente hasta que le dieron captura.

¡No me diga!

– A una cuadra de 6ª, el ladrón fue dominado y conducido a la Seccional donde fue entregado a la guardia. Allí se constató que el hombre tenía antecedentes penales y reconoció a la autoridad que había intentado robar a su víctima para adquirir pasta base. También se constató que el arma que había utilizado para calzar a esta persona, era un trozo de plástico negro, cuya punta asomaba entre sus ropas simulando ser el caño de un revólver… Una historia de película.

– Por favor, dígame quién fue la víctima.

– La víctima, según consta en el parte policial de la Seccional 6ª de Policía fue el contador Fernando Sureda, gerente general de la AUF, que vivió el peor sábado de su vida. Había ido hasta la alineadora donde él siempre lleva su vehículo y pasó un muy mal momento. Se comió un piñazo en la cabeza de garrón, pero no cedió a la amenaza del ladrón que a esta hora debe de estar alojado en el Comcar, tratando de conseguir merca dentro de los muros carcelarios. Sureda la sacó barata, pero reconoció a los policías que vivió un momento muy desgraciado.

La mayor satisfacción, según comentó en la 6ª fue que gracias a la ayuda de los vecinos del lugar, ahora hay un ladrón menos en la calle». *

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