Ojo con insultar a Ribas
El hincha es pasional.Vive el momento y luego se olvida rápidamente de lo bueno y de lo malo. Es así y punto. Esto se comprueba fácilmente con lo que le sucedió a Julio Ribas el pasado domingo, después del empate a dos de Peñarol con Bella Vista. En la pasada temporada, terminaba el torneo Apertura del 99 y desde la Amsterdam bajó un fuerte insulto, siempre injustificado, para criticar a Ribas. Fue duro el momento. Luego vino el Clausura, las finales y Peñarol fue nuevamente campeón. Desde el mismo lugar del Centenario, lo que llegaba al oído de los presentes nada tenía que ver con aquellos insultos del Apertura, todo lo contrario » y de la mano de Julio Ribas, todos la vuelta vamos a dar». Palabras más, palabras menos el coro así vivía aquellos momentos de gloria.
Por eso, ojo con insultar a Julio Ribas, no lo conocen, porque para darlo por vencido habrá que ganarle y aún la última palabra no está dicha.
No es la primera vez, tampoco va a ser la última, en donde a un entrenador se le insulta se le silba. Una tarde del 83, Hugo Bagnulo luego de una derrota frente a Defensor se fue silbado del Franzini. El popular Hugo, uno de los históricos entrenadores que ha tenido Peñarol de siempre, venía de ser campeón de todo: Uruguayo, de América, del mundo y había perdido la reválida con Gremio en el 83 por el título de la Libertadores. Por lo tanto esto de Ribas no me sorprende. Es injusto, pero la vida del entrenador es así. El otro día, más allá de algún cambio tardío, no fue el gran culpable del empate.
En este tema del fútbol, el entrenador tiene un 20% de influencia, quizás hasta menos, el resto le pertenece a los jugadores. Por eso en su inmensa mayoría los partidos, los ganan y los pierden los jugadores.
¿Qué tiene que ver Ribas en el error de Cafú, en el salto anticipado de «El Caballo» De los Santos, en la salida tardía de Elduayen? El entrenador está para darle el orden táctico al equipo, para concentrarlo, para darle la actitud. El joven entrenador carbonero ha dado muestras de ser un trabajador metodológico y nadie lo va a cambiar. Por lo tanto va a seguir en la pelea. Tanto en el campeonato Uruguayo como en la Mercosur, supo enfrentar las adversidades con ingenio.
A nivel local, le ha tocado bailar con las ausencias de Pacheco, Pandiani y Cancela. En lo internacional tuvo que jugar con un equipo de emergencia por las suspensiones. Sin embargo en los dos frentes, tiene chance de pelear por cosas importantes. Se le fueron jugadores y sólo llegó Berbia y el «Varilla» González de retorno. No hubo gastos para reforzar el plantel. Por eso creo que los que silbaron no aprendieron la lección del 99 y no tengo dudas que en el 2000 si Peñarol repite el plato, se van a quedar afónicos y nuevamente cambiaran los feos insultos, por aquel recordado «y de la mano de Julio Ribas…» El hincha es así, pero muchas veces también se equivoca. Peñarol hasta el momento está invicto en el Clausura, tiene chance de clasificar en la Mercosur y falta mucho para definir en todos los terrenos. Ribas es un trabajador, que se afilia a la motivación y más allá de que a nadie le gusta que lo insulten, estoy seguro que lo del sábado pasado, lo motivó más.
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