El Libro del Picaflor

Picaflor, ¿qué tiene para hoy?

–Gran calentura, gran, del presidente de la AUF, doctor José Luis Corbo, con la historia que escribió El Picaflor en la víspera.

–¡No me diga!

–El Troquílido habló con el doctor Adrián Leiza, secretario del Ejecutivo y éste le explicó que no hubo ninguna maniobra en el diligenciamiento del recurso que presentó Nacional. «Si el Consejo Ejecutivo le hubiera dado vista a Deportivo Colonia antes de elevar el recurso al Tribunal de Apelaciones, se hubiera extralimitado en sus atribuciones porque esta es una tarea jurisdiccional. El artículo 33.1 del Reglamento General es bien claro y dice: «el órgano cuya resolución ha sido apelada, previamente a su elevación al Tribunal de Apelaciones, deberá sustanciar el recurso, confiriendo un traslado al contendor del impugnante, por el término de cinco días«.

Está claro que el Consejo Ejecutivo no emitió ninguna resolución y por lo tanto no tiene por qué darle vista a Deportivo Colonia. En todo caso es responsabilidad del órgano jurisdiccional hacerlo», comentó el secretario general de la AUF que dijo que se estaban comiendo un garrón en forma totalmente injusta.

–Siempre es bueno escuchar el tañido de todas las campanas; ¿no?

–Por supuesto. Lo que ocurre es que el Reglamento de la AUF es un cambalache. En realidad todos los recursos de nulidad deberían presentarse ante el Tribunal que falló en primera instancia y este, una vez que haya dado vista a todas las partes en litigio, cumplidos los cinco días, debería elevar todos los antecedentes al Tribunal de Apelaciones. Lo que dice El Picaflor y nadie lo puede negar es que con el procedimiento que se cumplió con el recurso de nulidad de Nacional, no se cumplió con el debido proceso porque Deportivo Colonia no tuvo chance de expresar agravios. Está bien que el Consejo Ejecutivo no debe cumplir tareas jurisdiccionales, porque no le competen, pero alguien tiene que asegurarle a los «contendores» que van a tener derecho de defender sus derechos. Y Deportivo Colonia, no dispuso de esa chance, en un juicio que, en primera instancia, le había favorecido en nada más y nada menos que en U$S 90.000.

–Como dice el refrán tiene razón, pero marche preso.

El Picaflor ya aclaró que no compartió el fallo de la mayoría del Tribunal de Contiendas, sino la de los miembros discordes, los doctores Carlos Alles y Ruben Eguiluz, que dijeron que Deportivo Colonia no tenía derecho a la indemnización. Esto no obsta para que una vez pronunciado el órgano correspondiente   léase Tribunal de Contiendas– el Tribunal de Apelaciones no tiene competencia para modificarle su resolución… El doctor Adrián Leiza le adelantó al Troquílido que el Consejo Ejecutivo, seguramente, emitirá una circular estableciendo que todos los recursos deben presentarse directamente en los órganos jurisdiccionales correspondientes. De este modo, el proceso jurisdiccional siempre correría por vía independiente de los órganos políticos y se aseguraría total imparcialidad a los juicios.

Parece lo más saludable desde el punto de vista procesal; ¿no?

El Picaflor le dijo al doctor Leiza que sería bueno aprovechar este momento para corregir los vacíos legales que hay en el Reglamento y por ejemplo, pedirle a la Asamblea que apruebe la creación de un Tribunal de Alzada, un Tribunal Especial que pueda actuar en caso de que el Tribunal de Apelaciones decrete la nulidad de los fallos. Hoy, este órgano no existe y por ello, este último resolvió meter la mano al fallo del Tribunal de Contiendas, con el argumento de que ya había prejuzgado y por lo tanto no podía volver a actuar en el caso de Nacional. Un vacío reglamentario se solucionó con una violación al Reglamento General. Si no se corrige esto, la justicia en la AUF puede terminar siendo injusta y no será por culpa del Consejo Ejecutivo. *

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