JUAN ROVIRA, ESTUPENDO, FUE EL RESPONSABLE DE QUE BIGUA LE VOLVIERA A GANAR A MALVIN

Un "Sapo" anduvo suelto en Villa Biarritz

Biguá derrotó por segunda vez en la temporada a Malvín. Ahora fue por 95 a 92 en Villa Biarritz, en un partido de dos tiempos muy diferentes y con un extraordinario aporte de Juan Rovira en el tercer cuarto para dar vuelta un trámite adverso. Weeks y Silveira también fueron determinantes para el triunfo del »Pato» frente a un Malvín que, a pesar de faltarle un extranjero y su base conductor, Fernando Martínez, vendió cara la derrota.

Biguá no jugó uno de sus mejores partidos pero sacó adelante el resultado y ganó por un marcador apretado, apenas por tres puntos, dentro de un encuentro que de los 95 puntos 42 fueron en base a triples (14). Porque en lo previo el «favoritismo» de Biguá era producto de las ausencias, en Malvín, de un extranjero y del base conductor. Era un «handicap» grande a favor del local, pero Malvín supo cómo jugarle con esas ausencias con un trabajo importante de Marcelo Pérez, Adams, Taboada, Viera, con un muy positivo ingreso de Monterroso, atacando el aro con decisión y descargando en el momento preciso. Biguá tuvo en Weeks a su mejor exponente en el primer tiempo, pero el tema fue que no estuvo acompañado para mantener una diferencia que llegó a ser de 8, 23-15. Por eso fue que Malvín cambió el trámite, lo dio vuelta y se fue arriba 51-43 al cierre del primer tiempo en el ques upo estar 13 puntos arriba 44-31. Todo lo de Malvín fue para el elogio, solidario en defensa y con una buena disposición en rotación ofensiva para controlar a Biguá. Pero lo mejor del conjunto local estaba por venir, y en eso mucho tuvo que ver Juan «Sapo» Rovira, que en el tercer cuarto anotó 17 puntos (3 triples). Fue la misma cantidad de puntos de todo Malvín en el segmento de juego, porque el equipo de López no tuvo el mismo control ofensivo, no manejó la diferencia, equivocó ofensivas, le sancionaron, por otro lado, faltas técnicas producto de protestas de Viera y simulaciones de Taboada que fueron aprovechadas por el propio Rovira y Silveira lo que iba a terminar siendo determinante en el último cuarto. Biguá ganó pero no le sobró nada, suplió la falta de juego colectivo por el individual y en él la clase de Silveira con cuatro triples consecutivos para encaminar el resultado final dentro de un partido que terminó siendo arbitrado por dos jueces, producto de un desgarro que sufrió uno de ellos, Marcelo Monteiro, al final del primer tiempo. *

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