Era todo de Peñarol, pero Bella Vista arriesgó y llegó al empate
Peñarol lo tenía en sus manos luego de un primer tiempo –sobre todo los últimos 20 minutos del mismo–en el que fue muy superior, retirándose al descanso con un 2 a 0 (que incluso fue generoso para un Bella Vista que en ese lapso fue totalmente superado) que pareció liquidar el pleito, sobre todo teniendo en cuenta la diferencia de fuerzas que hubo en el terreno.
Pero Bella Vista tenía otra idea sobre el tema, mejor dicho su técnico, Sergio Batista, que hizo los tres cambios en la reanudación del juego, utilizando a partir de allí una táctica que pudo entenderse como suicida pero que a la postre le permitió al equipo papal anular la ventaja que le había sacado el grande y llevarse un punto valioso en su lucha por llegar a la Liguilla, quitándole a la vez dos unidades trascendentes a los carboneros y dándole un matiz de emoción a la punta del campeonato.
El momento de los aurinegros
4-1-3-2 fue la táctica utilizada de salida por Peñarol. Cafú, José De los Santos, Bizera y Darío Rodríguez en el fondo, con Marcelo Romero delante de ellos. Luego una línea de tres, integrada por Giacomazzi, Bengoechea y Cedrés, dejando el ataque para Luis Romero y Franco.
Los de Olivos replicaron con Rivero, Pumar, Leonardo Rodríguez y Morán en la línea final. Parado, como volante tapón, Gonzalo Romero. Tres más arriba, Lemos, Meijide y Gamarra (éste por pasajes oficiando de enlace). Atacando, Alvaro González y Emanuelle. Quiere decir que ambos se enfrentaron con similar planteamiento táctico, lo que hizo que el trámite en los primeros 25 minutos fuera parejo, aunque siempre se mostró más profundo el conjunto aurinegro, sobre todo porque los papales se mostraron muy imprecisos con la pelota, fundamentalmente Lemos y Emanuelle, los que más dispusieron del balón en esa parte del encuentro.
Y sobre los 25 minutos llegó el primer gol de Peñarol. Out de Darío Rodríguez, cabezazo exacto de Cedrés para Bengoechea –para nosotros en posición adelantada– y centro perfecto del capitán para un cabezazo bárbaro de Franco que la metió en un ángulo. De ahí hasta el intervalo el partido fue dominado totalmente por los mirasoles. Buenas atajadas de Escames y algo de suficiencia por parte de los aurinegros, hicieron que Bella Vista capeara en parte el temporal, aunque no pudo impedir el segundo, obra de Bengoechea de penal luego de falta infantil de Rivero sobre Franco. El chico se regalaba atrás en su afán de tirarse arriba a descontar, mientras el grande se movía a paso de vencedor, con demasiada suficiencia, aparentemente convencido que el triunfo ya era suyo.
Batista se la juega toda y gana
Para el complemento, como apuntamos más arriba, el técnico argentino arriesgó los tres cambios en el descanso, entrando López Báez, Marcelo González y Adrián Paz por Gamarra, Lemos y Morán. El nuevo planteamiento fue 3-3-1-3. Quiere decir que dejó tres zagueros en el fondo, Rivero, Pumar y Leonardo Rodríguez, tres volantes, Marcelo González, Gerardo Romero y Meijide. Un enlace, López Báez, y tres arriba, Paz, Alvaro González y Emanuelle. Audacia es el juego, habrá pensado Batista. «O me hacen cuatro o empato», habrá sido su reflexión.
Y la cosa le salió bien, porque Bella Vista se hizo dueño del trámite ante un Peñarol demasiado quieto, que dejó hacer a su rival y cuando quiso recuperarse ya era tarde. Ya había avisado con peligro el equipo auriblanco cuando llegó el descuento, pasados los 20 minutos, por un cabezazo de López Báez en el área chica, descuidado por los zagueros y sin reacción de parte de Elduayen. Ni siquiera ese impacto alertó a Peñarol, pese a que se le venía la noche, cosa que se concretó a seis minutos del final, cuando Emanuelle aprovechó un doble error de José De los Santos y Cafú para concretar el 2 a 2, a la postre definitivo.
Sólo ahí despertó el elenco de Julio Ribas y se tiró desesperadamente, con más fuerza que fútbol, a recuperar el terreno perdido. Casi lo logra, pero Escames lo impidió, ya en los descuentos, con una gran atajada.
Un empate increíble si pensamos lo que pasó en el primer tiempo, pero explicable en esa actitud del entrenador argentino, que como campeón del mundo que es, hizo una jugada maestra con las variantes que impuso y con la mentalidad que inculcó a sus futbolistas. Si bien hubo reparto de puntos, se puede decir que Batista le ganó a Ribas, que por otra parte demoró demasiado los cambios, a los que apeló cuando ya era tarde y el adversario estaba crecido y dominante.
Fue un partido agradable, abierto, cambiante, con un final muy emotivo y un resultado absolutamente justo.
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