Luis Jonne vive
Muchos son los jugadores que han vestido las casacas de los dos equipos exitosamente, más de los que la memoria puede recorrer rápidamente, pero por sólo citar algunos, tenemos en los últimos tiempos a Rodolfo Rodríguez, Héctor Morán o Alberto Bica. Mucho más cerca en el tiempo, tricolores y albicelestes han contratado futbolistas entre sí: llegó a Cerro Martín Ligüera, mientras Nacional incorporó una legión de cerrenses, Mathías González, Oscar Javier Morales, Mario Regueiro y Luis Jonne.
Del último de los nombrados, pocos se acuerdan hoy. Protagonista de una extraña situación, volvió de Nacional a Cerro a principios de año (en préstamo hasta fin de año), pero a poco de comenzar el Apertura fue licenciado. En dos palabras, este excelente volante, que apareció como uno de los más completos en los últimos tiempos, se quedó un año sin jugar.
Al enfrentarse mañana tricolores y albicelestes, LA REPUBLICA buscó la palabra del protagonista de esta historia, que manifestó que «estoy entrenando solo, o algunas veces con Alexis Noble; nos juntamos de lunes a viernes, de mañana, y salimos a correr, un poco por la arena, otras veces por algún parque o alguna cancha que se pueda entrar sin pedir permiso a nadie.
Algunos días lindos aprovechamos para hacer algún partido con un equipo que arma Alexis: a veces juegan Elio Rodríguez, Adolfo Barán, Marcelo Bártora, Enrique Peña».
Mientras entrena para no perder demasiada forma física espera la llegada de fin de año, porque en ese momento terminará el préstamo y volverá a Nacional, para ver «si puedo volver a jugar ahí o me dejan libre para poder irme a otro club».
Mañana seguramente no vaya al Tróccoli, porque «tengo ganas de ir, pero no me conforma del todo la idea; además, no sabría a qué tribuna ir, si a la de Nacional o a la de Cerro. Mejor me quedo en casa y lo escucho por radio».
Ayer en la cresta de la ola, hoy casi olvidado por el mundo del fútbol, Luis pasó de tocar el cielo con las manos, jugando en un equipo grande, a sufrir la pena de no poder jugar.
Pero seguramente, cuando vuelva a pisar las canchas, otra vez nos ofrecerá a todos su buen manejo del balón, su incansable trajinar por el mediocampo y sus clásicos cañonazos de pierna derecha.
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